Escolapios asegura que investigó “de inmediato” los hechos denunciados y que el Vaticano expulsó en 2020 al sacerdote acusado

El obispo Pedro Aguado Cuesta en el acto de toma de posesión de la cátedra de Jaca, el pasado mes de junio. EL PIRINEO ARAGONÉS
La Orden de las Escuelas Pías ha hecho público un comunicado en el que expresa su “profundo dolor e indignación” por los abusos cometidos por el ex escolapio José Miguel Flores Martínez en México, y su “agradecimiento a la persona que tuvo el valor de denunciar” unos hechos de los que, según afirma, tuvo conocimiento en 2019. La orden reafirma su compromiso con las víctimas y asegura que, desde el primer momento, se inició una investigación interna y se adoptaron las medidas cautelares correspondientes.
El texto, difundido por la Oficina de Comunicación de la orden en Roma, subraya que el entonces superior general, hoy obispo de Huesca y Jaca, Pedro Aguado Cuesta, presentó el caso ante la Santa Sede, que en octubre de 2020 impuso la dimisión del estado clerical y la expulsión definitiva del religioso. Escolapios sostiene que desconocía que el sacerdote hubiera vuelto a celebrar misa tras su expulsión y califica como “una clara imprudencia pastoral” la celebración de su funeral en 2022.
El comunicado se produce tras la publicación, el pasado 15 de septiembre, en el Diario de Huesca, de un reportaje firmado por el periodista Javier García Antón, en el que se informaba de una denuncia presentada ante la Fiscalía de Ciudad de México contra el actual obispo de Huesca y Jaca, Pedro Aguado Cuesta, al que una presunta víctima acusaba de “encubrimiento institucional de pederastia” del sacerdote escolapio José Miguel Flores, fallecido en 2022.
Según la información de Diario de Huesca, los hechos denunciados se remontan a 2006. El entonces superior general de la Orden, Pedro Aguado, se reunió con la madre de la víctima en Roma y después con el propio denunciante en Cancún, trasladando posteriormente el caso a la Santa Sede. El Vaticano, tras la investigación interna de los Escolapios, decretó la expulsión definitiva del sacerdote, una medida que fue comunicada al afectado.
La víctima sostiene, sin embargo, que el religioso siguió ejerciendo el sacerdocio y oficiando misas después de esa decisión, y que la sentencia vaticana nunca le fue entregada por escrito. La orden asegura que el documento —redactado en latín y propiedad de la Santa Sede— fue leído personalmente por el padre Aguado al denunciante, que también recibió apoyo económico y educativo. El caso volvió a cobrar actualidad tras la difusión pública de la denuncia y las intervenciones del denunciante en medios de comunicación mexicanos.
El reportaje de Diario de Huesca también recogía la versión ofrecida por portavoces de la orden, que destacaban su “dolor y vergüenza” por los hechos y defendían la actuación de Pedro Aguado Cuesta, quien —afirmaban— “inició el procedimiento canónico, impuso medidas cautelares y trasladó el caso a la Santa Sede”.
A continuación, se reproduce íntegramente el comunicado institucional difundido por la Orden de las Escuelas Pías desde su sede general en Roma:
La Orden de las Escuelas Pías expresa su parecer ante la noticia publicada en prensa relativa a la actuación del entonces P. General de la Orden, el hoy obispo de Huesca y de Jaca, Mons. Pedro Aguado, en el tema de los abusos sexuales cometidos por quien fuera religioso y sacerdote escolapio, José Miguel Flores Martínez, en México.
- Para la Orden de las Escuelas Pías, los abusos cometidos por el sr. José Miguel Flores Martínez, ex escolapio, son motivo de profundo dolor e indignación. Lamentamos sinceramente que estos hechos hayan ocurrido en comunidades que estaban bajo nuestra responsabilidad. Pero por encima de todo, reconocemos que estas heridas afectan de manera más profunda y directa a la víctima de tamaño delito.
- Queremos expresar nuestro agradecimiento a la persona que tuvo el valor de denunciar a pesar de su dolor, pues su testimonio nos confronta con la realidad de su sufrimiento y nos impulsa a actuar con mayor determinación y sensibilidad. Su valentía también nos interpela a seguir apoyando a quienes han sido vulnerados, sabiendo que la recuperación y la justicia son procesos más largos y complejos de lo que quisiéramos.
- Somos conscientes de que la sanación de las heridas requiere tiempo, respeto y compromiso incondicional, y por eso seguimos reafirmando nuestro deber y responsabilidad de seguir trabajando en la reparación y la creación de un entorno más seguro, confiable y cercano para quienes han sufrido este tipo de abusos.
- Atendiendo a lo publicado en prensa, debemos decir que la primera noticia de los hechos la tuvimos en 2019. Antes de esa fecha no recibimos ninguna denuncia sobre abusos sexuales cometidos por Miguel Flores, ni sabemos de otras posibles víctimas.
- En ese momento respondimos de inmediato iniciando una investigación preliminar y adoptando las medidas cautelares correspondientes, impuestas por el P. Pedro Aguado, entonces Superior General de la Orden. En octubre de ese mismo año presentamos un informe completo del caso a la Santa Sede. En octubre de 2020, mediante decreto de la Santa Sede, se impuso al Sr. Flores la sentencia de dimisión del estado clerical; además se ratificó su expulsión definitiva de nuestra Orden. El Sr. Flores falleció en 2022.
- Durante esos años, la Orden brindó acompañamiento educativo, económico y pastoral a la víctima, apoyándole en su camino de sanación y recuperación por el daño sufrido. Sin embargo, reconocemos con humildad que nuestras respuestas y apoyos nunca serán suficientes frente a algo tan terrible y doloroso. Sabemos que siempre hay margen para mejorar la manera en la que acompañamos y apoyamos a quienes han padecido estos abusos.
- Nunca tuvimos conocimiento de que Miguel Flores ejerciera el sacerdocio después de su expulsión. Conocimos, por denuncia de la propia víctima, que en alguna ocasión lo había hecho. Pero lo supimos después del funeral y fallecimiento de Miguel Flores. Los escolapios de México reconocen que la celebración del funeral fue una clara imprudencia pastoral, de la que la Curia General no estuvo informada.
- Nuestro compromiso principal sigue siendo con las víctimas y la construcción de ambientes seguros. Reafirmamos nuestros principios de tolerancia cero y hemos fortalecido nuestras medidas de prevención, formación y control en todas nuestras obras, buscando seguridad.
- Invitamos sinceramente a cualquier persona que haya sufrido algún tipo de abuso en nuestras escuelas, parroquias u obras pastorales a ponerse en contacto a través de nuestro canal de escucha confidencial: protezione@scolopi.net, donde será acogida y acompañada con respeto, empatía y discreción por profesionales especializados.