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Parador de Oroel. EL PIRINEO ARAGONÉS

Después de asistir, el pasado día 1, a la presentación del proyecto —oculto hasta esa fecha— de Oroel Park, y tras sondear diversas opiniones, quisiera compartir algunas consideraciones.

Por un lado, se empeñan en decir que el proyecto se había hecho público en once comisiones. Sin embargo, aunque lo saben, no admiten que el ciudadano no tiene acceso a esas comisiones; por tanto, no pueden considerarse un cauce de comunicación con la ciudadanía. Además, cuando la señora Guillén habló en la radio, en ningún momento dijo que existiera un proyecto concreto: hablaba en términos hipotéticos. Por tanto, la comunicación y el traslado real del proyecto a la ciudadanía no se produjeron hasta el 1 de octubre, en el Palacio de Congresos.

Afortunadamente, a alguien se le ocurrió revisar el Boletín Oficial de Huesca y descubrió, con sorpresa, que el proyecto Oroel Park estaba en periodo de alegaciones. De esa sorpresa nació la movilización ciudadana, que culminó con una concentración apenas tres días después de conocerse la noticia. Queda demostrado, por tanto, que no ha habido claridad ni transparencia en la forma de trasladar el asunto a los vecinos. Admítanlo, que no pasa nada.

Durante la presentación fuimos testigos de una curiosa “partida de ping-pong”. El Ayuntamiento decía que no podía parar el proyecto, que era competencia de la Mancomunidad del Alto Valle del Aragón (MAVA); acto seguido, la MAVA respondía que ellos tampoco podían detenerlo, ya que solo se encargaban de la gestión. De nuevo el Ayuntamiento, con respuestas sesgadas, devolvía la pelota. Pelota va, pelota viene… hasta que cambió de tema y se fue por los cerros de Úbeda. En resumen, nadie asume la responsabilidad de frenar el proyecto. Uno no puede evitar preguntarse: ¿tanto oscurantismo… y luego esto? ¿Habrá gato encerrado?

Por otro lado, dio la sensación de que existían dos proyectos distintos, pues el contenido del documento que tenía el Ayuntamiento no coincidía con el que manejaba el público. Estaba claro que, a medida que escuchaban las críticas, iban modificando aspectos del proyecto. Por mencionar algunos: al principio había una charca para “bichitos”, que desapareció; también se contemplaban tirolinas, que luego se eliminaron. Así lo explicó la concejal en la presentación, para que viéramos “lo buenos que eran” al quitar elementos impactantes. La zona de pago, que existía, también parece haberse esfumado, aunque ya tenían estudiados los precios a cobrar. Y en cuanto a los materiales, las cantidades se reducen de forma mágica: después, bastará decir que por motivos de seguridad se necesitará reforzar lo previsto, y asunto resuelto.



Todo ello resulta un despropósito y una falta de respeto. No se puede ir cambiando un proyecto sobre la marcha. Fue penoso comprobar cómo la concejal buscaba sin éxito datos con los que rebatir a quienes hablaban con profundo conocimiento del proyecto, sobre el que se han presentado más de sesenta alegaciones.

Resultó, cuanto menos, chocante. La impresión fue que, ante la presión ciudadana, habían ido alterando el proyecto para intentar “colarlo” mejor. Lo que se percibió fue falta de formalidad, incertidumbre, inseguridad e incluso un intento de engaño por parte del Ayuntamiento. Inadmisible.

También se le llena la boca al Ayuntamiento al decir que respeta las opiniones contrarias. Y yo respondo: ¡solo faltaba! Pero, acto seguido, con sus mensajes sesgados, transmiten que van a seguir adelante con lo que se les ha metido entre ceja y ceja: su proyecto en Oroel.

Pensábamos que los plenos municipales tenían soberanía para ejecutar lo que en ellos se aprueba, pero en el último hemos visto lo contrario. La mayoría rechazó Oroel Park, pero da igual: siguen adelante. Eso supone un desprecio e incluso un insulto al ciudadano, y como poco, es antidemocrático.

Las Cortes de Aragón expresaron su apoyo al acuerdo adoptado por el Pleno del Ayuntamiento de Jaca el 16 de septiembre de 2025, por el que se solicita la paralización del proyecto Oroel Park, e instaron al Gobierno de Aragón a adoptar cuantas medidas sean necesarias para garantizar su cumplimiento y promover la protección de este espacio natural.

Resulta contradictorio que en política se pronuncie con tanta ligereza una palabra tan hermosa como “democracia” y que, sin embargo, tantas veces se quede solo en discurso. ¿De verdad se han parado a pensar cómo se siente el ciudadano de Jaca cuando su opinión, expresada en voto, no sirve para nada?

Se sugirió cambiar la ubicación del proyecto, y respondieron que iban justos de plazos, aunque defendieron a toda costa que no podían perder los fondos europeos. Pero, ¿de veras creen que no sería mejor renunciar a esos fondos antes que cometer una barbaridad en Oroel, por muy “monos” que les parezcan los artilugios proyectados para colocar allí? ¿Por qué esa obsesión con ese emplazamiento? ¿Es necesario Oroel Park? ¿Qué nos aportaría realmente? Por favor, desistan. Instálenlo en otro lugar: seguro que los ciudadanos agradecerán su esfuerzo. Pero en Oroel, no.

En su última intervención radiofónica, refiriéndose a quienes acudieron a la concentración, la concejal pronunció dos frases que se me quedaron grabadas: Que no entendía el revuelo ciudadano porque “lo que se iba a hacer era una chorrada”. Una chorrada de 370.000 euros. Que “se mezclaron churras con merinas”. Voy a analizar sus reflexiones.

Qué falta de respeto gastarse semejante cantidad en “tonterías” cuando hay tantas carencias, no solo en Jaca sino también en los pueblos cercanos.

¿Quiere decirnos que se pueden considerar “chorradas” unas actuaciones que implican una cantidad de material de construcción enorme, necesaria para anclar todos los módulos bajo tierra? Nos dijeron que “no se vería” —¡menos mal!—, pero para ello habría que hacer excavaciones considerables. Aseguraron que todo quedaría igual que ahora, que no se tocaría nada. Se dicen falsedades con pasmosa facilidad, sabiendo que no es así. ¿Piensan que nos lo vamos a creer? Imposible, sobre todo cuando hemos leído el proyecto, que —se supone— no miente.

Y en cuanto a lo de “mezclar churras con merinas”: ustedes sí que han mezclado “la velocidad con el tocino”. Unen el Parador con Oroel Park, insistiendo en que todo el mundo desea que se acondicione el Parador. Pero, por favor, no confundan al ciudadano. El Parador no forma parte del proyecto Oroel Park. Nadie entendió por qué aparecía en el video de presentación, con imágenes alarmantes de lo que se proponía. No desinformen. Son ustedes quienes mezclan “churras con merinas”, arrimando el ascua a su sardina de forma poco honesta. El Parador es otro tema, que nunca debieron vincular con Oroel Park.

Por supuesto que queremos recuperar el Parador, pero como era antes: el que inspiró las bordas que hoy funcionan con tanto éxito en la zona. No son de alta cocina, sino de comida tradicional, como la que se servía allí, con brasa y migas. No nos roben una tradición de la que estamos orgullosos.

De niña escuchaba a los mayores decir que los nuevos ricos no sabían en qué gastar el dinero, y que les daba igual cómo hacerlo. Algo parecido ocurre ahora: hay que gastar el dinero como sea, pero ¿por qué precisamente en Oroel?

Con los años, una comprueba que cada gobierno quiere dejar su “pirámide”, como los faraones, y en Jaca ya tenemos varias. Pero, ¿no creen que esta vez han apostado demasiado fuerte al querer situar la suya en un lugar sagrado para los jacetanos, como si no hubiera otros espacios posibles? ¿Les gustaría ser recordados por este desatino?

Oroel pertenece a los ciudadanos. ¿Por qué se ignora su opinión en un tema tan sensible, con el único argumento de ostentar temporalmente el gobierno municipal?

Se habla ahora de una consulta popular. ¿Perdonen? Con todos mis respetos, ya está bien: no nos tomen el pelo. El resultado salió en el pleno, por mayoría, y fue claro: Oroel Park, no.

Las Cortes se han pronunciado con rotundidad: “Las Cortes de Aragón expresan su apoyo al acuerdo adoptado por el Pleno del Ayuntamiento de Jaca, el 16 de septiembre de 2025, por el que solicita la paralización del proyecto Oroel Park e instan al Gobierno de Aragón a adoptar cuantas medidas sean necesarias para garantizar su cumplimiento y a promover la protección de este espacio natural.” Pregunto: ¿van a tener el valor de pasarse esto también por el arco de triunfo?

No sean tramposos ni utilicen artimañas para eludir la legalidad, porque no lo consentiremos. Cuando les interesa, el pleno es soberano; cuando no, echan balones fuera, esta vez hacia la MAVA, que no los recoge. Resulta indignante y vergonzoso.

Hay un dicho antiguo, pero muy ilustrativo: “Para ganar hay que saber perder”. Y para aceptar eso, hace falta una dosis de humildad, una virtud que hoy escasea. Tienen una oportunidad de oro para practicarla: háganlo, de verdad. La recompensa sería enorme. No me niego a que se ejecute un proyecto, pero por favor, en otro emplazamiento. Cambien la ubicación de Oroel Park.

Por último, si las instituciones competentes en materia medioambiental, como el INAGA, llegaran a consentirlo, sería muy grave. Lógicamente, pensaríamos que existe un trasfondo político oscuro, porque no hay que olvidar que Oroel es un espacio natural protegido desde 2007.

Firmado: ASUN DE ANDRÉS
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