La Comarca de la Jacetania impulsa el ciclo Cine y Mujeres, que recorrerá 19 pueblos entre el 15 de octubre y el 16 de noviembre con proyecciones, coloquios y mesas redondas sobre la vida de las mujeres en el medio rural

Olvido Moratinos e Isabel Madrigal presentando el ciclo Cine y Mujer en el medio rural. EL PIRINEO ARAGONÉS
La Comarca de la Jacetania ha impulsado el ciclo Cine y Mujeres, un recorrido audiovisual por diecinueve localidades rurales que, entre el 15 de octubre y el 16 de noviembre, convertirá escuelas, salones y centros culturales en puntos de encuentro para reflexionar sobre la realidad de las mujeres en el medio rural. El proyecto, financiado íntegramente por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, se enmarca en las líneas de apoyo a la mujer rural y pretende acercar el cine a los pueblos como herramienta de diálogo social y de sensibilización.
La presentación tuvo lugar este lunes en la sede comarcal, con la participación de la presidenta Olvido Moratinos e Isabel Madrigal, quien acompañará las primeras sesiones del ciclo. Moratinos subrayó el sentido de la iniciativa al asegurar que “es necesario promover acciones que visibilicen el papel de las mujeres y que, al mismo tiempo, contribuyan a fijar población”. “El cine es una forma de mirar el territorio y de reconocernos en él”, afirmó.
La programación combina proyecciones, coloquios y mesas redondas abiertas al público, con el propósito de generar un diálogo abierto después de cada película. Los debates abordarán temas como los cuidados, la conciliación, la soledad, el arraigo, la búsqueda de oportunidades y la visión contemporánea del mundo rural. En palabras de la presidenta, “no se trata solo de proyectar películas, sino de crear comunidad a través del cine”.
Un proyecto comarcal con vocación social
El ciclo se articula por subzonas comarcales —Valle del Aragón, Valles Occidentales, Canal de Berdún y Alta Zaragoza— para garantizar que las actividades lleguen a todo el territorio. La iniciativa busca reforzar la cohesión entre pueblos y ofrecer un espacio cultural descentralizado, en línea con la estrategia de la Comarca para acercar los servicios culturales a los núcleos más pequeños.
“Cada proyección será también una oportunidad para escuchar las voces de las propias vecinas, compartir experiencias y plantear propuestas de futuro”, explicó Moratinos, destacando la participación activa de los ayuntamientos y las asociaciones locales. Las sesiones se celebrarán al caer la tarde, en espacios comunitarios que permitan reunir al vecindario.
Las películas elegidas —Los pequeños amores, Los destellos, Nina, Un amor y Tierra baja— proponen un viaje plural por las emociones, los conflictos y las aspiraciones femeninas en distintos escenarios, desde aldeas pirenaicas hasta paisajes interiores donde el silencio del campo actúa como espejo de la conciencia. La selección combina obras recientes del cine español firmadas por directoras con mirada propia, que han logrado conectar sensibilidad estética y realismo social.
Cinco miradas sobre la mujer y el territorio
Los pequeños amores, de Celia Rico Clavellino, abre el ciclo con una historia mínima y luminosa sobre la relación entre una madre y su hija durante un verano en el campo. Ambientada en una casa rural rodeada de huertos y montes, la película retrata con precisión el peso invisible de los cuidados y la dificultad de conciliar afecto y autonomía. La directora sevillana, ya conocida por Viaje al cuarto de una madre, vuelve a situar la cámara en lo cotidiano para mostrar cómo las mujeres sostienen los vínculos familiares en territorios donde el tiempo parece haberse detenido.

Fotograma de Los pequeños amores.
La segunda propuesta, Los destellos, dirigida y escrita por Pilar Palomero, adapta el relato Un corazón demasiado grande de Eider Rodríguez. La protagonista es Isabel (Patricia López Arnaiz), una mujer que lleva quince años sin ver a su exesposo Ramón (Antonio de la Torre). Cuando su hija Madalen le solicita que visite regularmente a Ramón, que está gravemente enfermo, Isabel revive resentimientos, rememora su pasado, y es impulsada a acompañarlo en sus últimos días.
La película se centra principalmente en los cuidados cruzados, la memoria y el duelo, en un espacio íntimo. No hay un entorno rural claramente protagonista ni grandes paisajes agrícolas como eje narrativo: la historia se desarrolla entre lugares domésticos e íntimos, con recursos visuales sobrios y una narración emocional pausada.
Se suele interpretar como una obra que retrata la soledad, la fragilidad humana y el peso del pasado, pero con una mirada que evita el sentimentalismo: Palomero “se niega a que sea una película lacrimógena”, y opta por momentos de silencio, sutiles gestos y pequeñas alegrías contenidas.

Imagen de Los destellos.
Con Nina, la navarra Andrea Jaurrieta propone una lectura más simbólica: una joven vuelve a su pueblo natal para enfrentarse a los fantasmas de su infancia. El entorno rural se convierte en escenario de un viaje interior donde la protagonista intenta reconciliarse con un pasado de silencios. La película habla de un tema sensible socialmente y lo hace de manera valiente, denunciando los abusos sexuales y a quienes los encubren siendo conocedores de ellos.
Jaurrieta, que debutó con Ana de día, utiliza el realismo mágico y la fotografía de tonos fríos para hablar de resiliencia y reencuentro con las raíces desde una mirada femenina y personal.

Nina, de la navarra Andrea Jaurrieta.
El cuarto título, Un amor, de Isabel Coixet —adaptación de la novela de Sara Mesa—, traslada al espectador a una aldea apartada donde una mujer intenta rehacer su vida en una casa semiderruida. La película aborda la presión del entorno, el juicio ajeno y el deseo como territorio de conflicto, al tiempo que muestra la dureza de la vida rural contemporánea: la precariedad, la incomunicación y el peso del qué dirán. Coixet utiliza la historia para cuestionar la frontera entre libertad y culpa, y retrata a su protagonista como una mujer que busca su propio espacio en un mundo hostil.

Un amor, de Isabel Coixet.
Por último, Tierra baja, de Miguel Santesmases (guion junto a Ángeles González-Sinde), sitúa a Carmen (Aitana Sánchez-Gijón), guionista de 55 años, en una masía del Bajo Aragón donde intenta sacar adelante el olivar heredado mientras lidia con la soledad y la falta de servicios en un pueblo despoblado. La irrupción de Eduardo (Pere Arquillué), un antiguo amor y productor que acude en busca de ayuda para un guion, activa un relato de segunda oportunidad que entrelaza el “cine dentro del cine” con la vida cotidiana del campo. La película lee el territorio como espacio de trabajo y afectos: una mujer madura que decide quedarse y organizar su proyecto vital en lo rural (tareas agrícolas, redes vecinales, gestión de la finca), mientras negocia el peso de los recuerdos y los deseos. En ese cruce, Tierra baja aborda temas clave del ciclo —arraigo, cuidados, precariedad y autonomía— desde una perspectiva femenina que no idealiza el paisaje, sino que muestra la complejidad de habitarlo.

Aitana Sánchez-Gijón, protagoniza la película Tierra baja, rodada en el Bajo Aragón.
A través de estos cinco títulos, el ciclo invita a mirar la realidad del campo con ojos nuevos. Las protagonistas son mujeres que deciden, dudan, trabajan, cuidan y resisten, y cuyos conflictos trascienden la pantalla para conectar con la experiencia de muchas jacetanas. Cada película aporta una perspectiva distinta —emocional, social o moral— sobre la pertenencia al territorio, la soledad y el deseo de futuro.
El cine como espacio de encuentro
El ciclo Cine y Mujeres es, en el fondo, un proyecto de educación cultural y de participación social. En los pueblos más pequeños, donde la oferta de ocio es limitada, una proyección cinematográfica puede convertirse en un pequeño acontecimiento social que interrumpa la rutina diaria. Las mesas redondas que seguirán a cada pase servirán para recoger impresiones y abrir un diálogo sobre las necesidades reales de las mujeres rurales: empleo, vivienda, transporte, conciliación o falta de servicios.
La presidenta comarcal recordó que la Jacetania lleva tiempo trabajando programas de igualdad y promoción de la mujer y que este ciclo suma una dimensión cultural a esas políticas. “Las películas nos ayudan a reconocernos —señaló— y a descubrir que lo que vivimos aquí también forma parte de un relato universal”.
El objetivo es que esta primera edición tenga continuidad en años futuros, incorporando nuevas producciones y nuevos formatos, incluso talleres o encuentros con cineastas. La Comarca evaluará el impacto de la programación a partir de la asistencia y de las aportaciones recogidas en los coloquios.
En palabras de Isabel Madrigal, “el cine tiene la capacidad de crear conciencia colectiva: cuando las mujeres de un pueblo se ven reflejadas en la pantalla, se dan cuenta de que sus historias merecen ser contadas”. Esa toma de conciencia —añadió— es el primer paso para transformar la realidad.
El proyecto quiere también tejer redes entre generaciones y territorios. Las jóvenes que asistan a las proyecciones verán en esas películas referentes de independencia; las mayores reconocerán vivencias propias y las compartirán. Así, la cultura actúa como vínculo y como estímulo para seguir habitando los pueblos con dignidad.
Calendario del ciclo (15 de octubre – 16 de noviembre de 2025)
Valle del Aragón
- Borau – Los pequeños amores, 15 de octubre
- Castiello de Jaca – Los destellos, 16 de octubre
- Canfranc – Nina, 17 de octubre
- Villanúa – Un amor, 18 de octubre
Valles Occidentales
- Ansó – Los destellos, 20 de octubre
- Fago – Un amor, 21 de octubre
- Embún – Los pequeños amores, 22 de octubre
- Aragüés del Puerto – Tierra baja, 23 de octubre
- Aísa – Los destellos, 24 de octubre
- Jasa – Los pequeños amores, 25 de octubre
Canal de Berdún
- Santa Cilia – Nina, 29 de octubre
- Puente la Reina de Jaca – Un amor, 31 de octubre
- Santa Cruz de la Serós – Los pequeños amores, 6 de noviembre
- Bailo – Los destellos, 7 de noviembre
- Berdún – Tierra baja, 8 de noviembre
Alta Zaragoza
- Mianos – Tierra baja, 12 de noviembre
- Sigüés – Los pequeños amores, 13 de noviembre
- Salvatierra de Esca – Un amor, 14 de noviembre
- Artieda – Los destellos, 16 de noviembre
