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Reciente manifestación convocada en Jaca de apoyo a Palestina, en una imagen facilitada en su momento por los organizadores de la protesta.

Al grito de “No es una guerra, es un genocidio”, miles de personas se han manifestado en España y otros países para denunciar la ofensiva sobre Gaza. Ante semejante catástrofe humanitaria, se ha perdido el tiempo discutiendo si lo que Israel está cometiendo en ese territorio palestino es o no un genocidio. Pero cada vez hay menos dudas.

¿Qué hace falta para acusar de genocidio a un grupo o país? Según el Consejo de Derechos Humanos, un genocidio se caracteriza por actos específicos cometidos con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso. Las características clave son la existencia de un grupo protegido; la comisión de actos como matanzas, lesiones graves a la integridad física o mental; la imposición de condiciones de vida destinadas a la destrucción del grupo, y medidas para impedir nacimientos o el traslado forzoso de niños del grupo.

La duda estaba en esta última condición, pero no hacía falta separarlos de sus familias, ya que miles de menores habían fallecido en los bombardeos a casas, escuelas, hospitales, colas para conseguir alimentos y campamentos. Otros han muerto de hambre y enfermedades causadas por las deficientes medidas de higiene con las que cuentan.

Por fin, el pasado 16 de septiembre una comisión independiente nombrada por la ONU y formada por expertos designados por el Consejo de Derechos Humanos acusó a Israel de genocidio en Gaza y concluyó que el primer ministro, Netanyahu, el presidente, Herzog, y el ex ministro Gallant incitaron a cometer este crimen. Tarde, pero al final lo han reconocido.

Tarde porque se estima que la cifra de muertos en los ataques ya rebasa los 66.000, de los cuales un 72% son mujeres y niños, además de un número elevado de sanitarios, periodistas y miembros de ONG. La población que no ha muerto vive en condiciones infrahumanas, sin agua, alimentos, ni casas donde cobijarse. Además de enfermedades infecciosas causadas por las malas condiciones higiénicas. Gaza está destruida y mientras tanto Israel sigue insistiendo en que libra una guerra contra Hamás.



Todos conocemos el origen del conflicto, derivado de la etapa colonial y la creación del Estado de Israel en 1948, como compensación a los sufrimientos del pueblo judío en la Europa de la Segunda Guerra Mundial, en un lugar en el que hacía siglos vivían judíos junto a árabes. Las Naciones Unidas apoyaron la partición del territorio, entonces bajo control británico y llamado Palestina. La comunidad hebrea aceptó el plan, pero los líderes árabes lo rechazaron y opusieron una gran resistencia porque, debido a sus raíces históricas y convicciones culturales y religiosas, sentían un fuerte vínculo con esta región de Oriente Medio, que era su hogar, y con su Ciudad Santa, Jerusalén. Pero Israel no se limitó a ocupar el territorio que les fue asignado, sino que durante años ha estado ampliándolo, expulsando a los palestinos de sus tierras para crear nuevos asentamientos.

El atroz ataque de Hamás en octubre de 2023 desencadenó la última tragedia y la reacción de Israel ha sido la destrucción del territorio y la matanza de decenas de miles de habitantes de la Franja. ¿Cuál ha sido la respuesta de Occidente a la actuación del gobierno de Netanyahu? Sin duda, lenta y cautelosa ante el poderío económico, político y militar del tándem Israel-Estados Unidos. Los países que, en número creciente, respaldan la existencia de Palestina como Estado y denuncian el genocidio cometido en Gaza son injustamente acusados de antisemitas por quienes defienden las tesis sionistas. Distintos colectivos ciudadanos han protagonizado protestas como la que se produjo durante la Vuelta Ciclista a España, para manifestar su rechazo a la inacción de los gobiernos occidentales.

Cuando Rusia invadió Ucrania, se tomaron medidas para no dejar participar a los rusos en eventos deportivos y artísticos y se protegió a los ciudadanos ucranianos. ¿Hay víctimas de diferentes categorías? Hace 25 años, cuando se estaba cometiendo un episodio de limpieza étnica en pleno suelo europeo, en Srebrenica, la UE miró para otro lado ¿Vamos a hacer lo mismo? La Historia nos juzgará. Si no queremos sentir vergüenza ante nosotros y los demás, digamos bien alto que este horror debe parar, que los culpables del mismo deben recibir su castigo y que el daño cometido debe repararse.

Firmado: COLECTIVO PENSAMOS
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