La noche del viernes, la pequeña plazuela de la Torre del Reloj de Jaca se convirtió en un club de la comedia medieval. Desde el balcón, Javier Cano —caracterizado con ricas telas y jugando con el desdoblamiento para dar voz a Ramiro I— lanzó ante una concurrida audiencia el monólogo «Ramiro I, mil años después, ¿qué coño habéis hecho con mi reino?». A su lado, la estatua de Ramiro I, mudo contrapunto de bronce; bajo sus pies, una plaza abarrotada y cómplice. La propuesta, otra de las novedades de esta edición de Jaca, Reino y Leyenda, conectó con rapidez: ritmo ágil, pullas locales, política de ayer y de hoy, y un personaje que habló sin filtros desde el siglo XI.