Hay rincones en Jaca que se nos cuelan dentro sin pedir permiso y uno de ellos es ese balcón natural de 1010 metros que es el Paseo de la Cantera. Tras su aparente serenidad, este camino encierra siglos de historia: fue tránsito del medievo hacia la ermita de la Victoria, paso de cabañera, zona militarizada, límite urbano, hasta llegar a ser finalmente, con tiempo, lucha y paciencia, un espacio ciudadano.