El Regimiento de Infantería “Galicia” 64 (RICZM) conmemora su primer despliegue exterior con un homenaje a los caídos y la presencia de 150 veteranos de 1995

Fotografía de grupo de los mandos militares y los 150 antiguos componentes del Regimiento que participaron en el despliegue en Bosnia Herzegovina. EL PIRINEO ARAGONÉS
El Acuartelamiento La Victoria acogió el pasado viernes, 19 de septiembre, un acto cargado de significado para las Tropas de Montaña: el Galicia 64 recordó su primer despliegue internacional —Bosnia y Herzegovina, 1995— con un homenaje a los caídos y con la mirada puesta en el futuro. El coronel Francisco de Asís Iranzo subrayó que aquella operación “fue un hito en la historia reciente de nuestras queridas tropas de montaña”, porque inauguró un camino de presencia exterior en diferentes escenarios y porque dejó un poso de valores —compromiso, disciplina, solidaridad— que sigue vivo en las compañías que hoy forman la unidad.
La jornada tuvo un inicio simbólico: el teniente general Fernando Sánchez Lafuente —entonces teniente coronel y jefe del Batallón de Infantería Mecanizado “Pirineos”— entregó una placa de madera con el emblema del batallón al Jefe de la unidad, durante el turno de reconocimientos a personal del Regimiento y a los 150 antiguos componentes que participaron en 1995, a quienes se obsequió con una bandera de mochila del Galicia 64.
En su intervención, el coronel Iranzo evocó la dureza y la versatilidad de aquella misión: nieve, barro, incertidumbre y una adaptación constante a los cambios operativos, desde el paraguas de Naciones Unidas hasta la misión de imposición de la paz bajo la OTAN. Recordó además un gesto que quedó grabado en la memoria colectiva: “pintar en una noche todos los vehículos, del blanco de la ONU al verde”, y cambiar la boina azul por la boina verde de las Tropas de Montaña. “Demostrasteis no solo procedimientos tácticos, sino valor humano”, dijo mirando a los veteranos formados en el patio de armas.
Ese tránsito, explicó, no fue un episodio aislado, sino el inicio de una trayectoria que ha llevado a la unidad a participar “en prácticamente todos los escenarios en los que han desplegado las Fuerzas Armadas Españolas en los últimos años: Bosnia, Albania, Kosovo, Afganistán, Mali y Líbano”. En ese mismo hilo, el coronel confirmó la proyección exterior inmediata del Regimiento: el Galicia 64 prevé desplegar de nuevo el próximo año en Líbano.
La secuencia conmemorativa combinó recuerdos y agradecimientos. El suboficial mayor Antonio Tena —integrante de la agrupación de 1995— puso contexto relatando el origen de la Agrupación Táctica “Aragón”, con la Brigada de Cazadores de Alta Montaña como unidad generadora y el Batallón “Pirineos” al mando del entonces teniente coronel Sánchez Lafuente, cuya misión se desarrolló en torno a Mostar, en un escenario de tensión y líneas de separación, hasta su relevo en mayo de 1996.
En el homenaje a los caídos, ya al cierre del acto, se recordó a los miembros de la unidad que han fallecido en estos treinta años en diferentes circunstancias. En su memoria, se depositó una corona de laurel con la bandera de España ante el monolito del patio de armas, a cargo del teniente general Sánchez Lafuente y del cabo mayor Víctor Queijas, que participó en la operación de 1995. Acompañaron en la tribuna al general Antonio Ortiz Martínez, jefe del Mando de Tropas de Montaña “Roncesvalles”, que presidió el acto, el general Manuel Rodríguez Gil —al frente hasta 2016 de la extinta Jefatura de Tropas de Montaña con sede en Jaca— y el propio teniente general Sánchez Lafuente. Tras el homenaje, las compañías desfilaron y, ya en ambiente de camaradería, mandos, veteranos y familias posaron para la foto de grupo que cerró la conmemoración.
Más allá de la liturgia militar, el mensaje que quiso quedar es que Bosnia no solo fue el primer capítulo exterior del Galicia 64: fue, en palabras del coronel, “una guía para nuestro futuro”. Treinta años después, la unidad reivindica aquella experiencia como el sello de una preparación “para ser empleada en cualquier escenario” y como la raíz de su vocación permanente de servicio en misiones internacionales.











