
Zona recreativa en el Parador de Oroel. EL PIRINEO ARAGONÉS
El pasado martes 16 asistí al pleno del Ayuntamiento de Jaca por medio de conexión telemática y aún sigo perplejo por lo que escuché en la exposición de la concejala de Turismo sobre el tan controvertido proyecto de Oroel Park. El nombrecito se las trae: parece que, si no se utiliza el inglés en la denominación de cualquier evento o proyecto, este carece de importancia y, a mi entender, lo que significa es una notable dosis de pedantería, esnobismo y cierto complejo provinciano.
Se empeñaba la señora Guillén en quitar importancia a la instalación, las obras y el impacto que producirían en la pradera del Parador de Oroel, pero sin exponer argumento sólido que avalase tan rotunda y reiterada afirmación.
Finalizado el pleno, volví a revisar el proyecto, porque dudaba de si en anteriores consultas podría haber sufrido algún tipo de notable despiste o alucinación. Pero no: allí está claramente reflejado todo lo que se proyectaba para la construcción de la “chorradita para niños”: 58.560 kilos de hormigón de diferentes clases; 60 m³ de roca de escollera; 282.240 kilos de acero corrugado para armaduras; 152.000 kilos de arena de sílice; 90 kilos de cal hidratada.
Además, una considerable cantidad de maquinaria de obra civil compuesta de hormigoneras; dos camiones basculantes, uno de 10 y otro de 20 toneladas de capacidad de carga; un dumper de 1.500 kilos; cuatro excavadoras de diferentes características; un rodillo compactador arrastrado por tractor, y toda una serie de maquinaria auxiliar.
El proyecto prevé un desbroce y explanación de la superficie del parque que importa un volumen de 106 m³, que deben ser transportados a vertedero. Si, además, consideramos las excavaciones localizadas para emplazar las zapatas de hormigón en las que estabilizar las atracciones, la “chorradita para niños” implica una considerable obra civil, inadmisible en el paraje elegido, y un nefasto impacto ambiental sobre el Paisaje Protegido.
A la vista de lo expuesto, solo cabe pensar que la señora Guillén o no ha visto el proyecto ni de lejos —lo que implica una insolvencia inadmisible— o, lo que es peor, que tuvo una evidente intención de engañar a sus compañeros de la corporación municipal y a todos los habitantes de Jaca, asistieran o no a la sesión del pleno. Cualquiera de las dos alternativas es intolerable en un cargo público, y esto debería tener las consecuencias lógicas.