La directora general para África del Ministerio de Asuntos Exteriores, Ximena Bartolomé, pronunció la conferencia inaugural del Curso de Defensa

Las autoridades y los ponentes que han participado en la jornada inaugural. CURSO INTERNACIONAL DE DEFENSA
La directora general para África del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, Ximena Bartolomé, inauguró el XXXII Curso Internacional de Defensa —organizado por la Academia General Militar y la Universidad de Zaragoza—, que se celebra en Jaca hasta el 19 de septiembre bajo el lema Descifrando África: claves para la seguridad y defensa del mañana. En su intervención subrayó que “África sigue silenciada y esta es una situación que hay que contribuir a cambiar”, y defendió que “España no puede quedarse como espectador ante lo que sucede en África” porque, como país vecino y socio estratégico, “queremos ser parte activa de su transformación” con “resultados tangibles a corto, medio y largo plazo”. La “clave”, recalcó, “es ser socios de igual a igual”.
Bartolomé compartió mesa con el teniente general jefe del Mando de Adiestramiento y Doctrina del Ejército de Tierra, José Manuel de la Esperanza y Martín-Pinillos; el general director de la AGM, Prudencio Horche; el alcalde de Jaca, Carlos Serrano; el delegado del Gobierno en Aragón, Fernando Beltrán, y el coronel director del Curso de Defensa, Carlos Domínguez. Centró su ponencia en la respuesta española ante el contexto geopolítico africano y detalló la nueva hoja de ruta para los próximos cuatro años: foco en la juventud, transformación económica y social, acción climática y transición energética y digital. Entre las medidas, citó la ampliación del despliegue diplomático, educativo y de cooperación; el impulso a un desarrollo sostenible con creación de empleo; programas de becas y vías de inmigración ordenada.
El general Víctor Bados, director del Instituto Español de Estudios Estratégicos, situó a África como “epicentro de muchos intereses” en el tablero mundial y advirtió del reto demográfico: “pasar de 1.500 millones de habitantes en la actualidad a 2.500 millones en 2050”. Lo deseable —señaló— es que el desarrollo africano sea “sostenible y autónomo” para absorber ese crecimiento, porque de lo contrario “buena parte de esa población va a seguir huyendo hacia Europa con España como puerta de entrada”. Recordó, además, que la vecindad y la percepción de España “no como potencia colonial y extractiva” sino como “compañero de viaje” hacen del continente “un ámbito crucial” para nuestra seguridad y asociación.
Bados puso el foco en el Sahel, donde “Rusia ha propiciado una gran inestabilidad” al implicarse “en varios golpes de Estado”, lo que “está abriendo la válvula de escape hacia Europa” y originando “un problema no solo de inmigración ilegal sino de delincuencia y terrorismo”. A su juicio, España trata de abordarlo “en origen” con presencia militar —por ejemplo, en Mauritania—, con “resultados” que, dijo, ya se aprecian en la reducción de llegadas en los últimos meses. También repasó la pugna entre grandes potencias —China, Estados Unidos y Rusia— y los cuatro planos en los que, según su análisis, se dirime la competencia entre Washington y Pekín: geopolítico-estratégico, militar, económico y tecnológico.
La directora general de África del Ministerio de Asuntos Exteriores, durante su intervención. CURSO INTERNACIONAL DE DEFENSA
El tablero de juego de las potencias mundiales
La catedrática de Derecho Internacional Público de la Universidad de Zaragoza, Natividad Fernández, abordó la ponencia titulada: África, tablero de juego de las potencias globales (China, Estados Unidos, Rusia y otras) y planteó la pregunta de fondo: si África es actor internacional o escenario de disputa. Describió la confrontación de intereses en inversiones y seguridad, y sostuvo que el continente “puede ser dueño de su destino”, siempre que sepa “aprovechar lo mejor de cada potencia” y que los terceros países “dejen un hueco” para ese beneficio. Puso como ejemplo los minerales, tierras raras y recursos energéticos, cuya gestión exige inversiones masivas en transporte y energía sin las cuales “el beneficio interno es muy difícil que se produzca”. Mencionó también el papel de potencias intermedias como Turquía, Emiratos Árabes o Irán.
El papel de la UE y la OTAN
Cerró la jornada el politólogo Josep Baqués, con la conferencia África: la UE y la OTAN en la frontera sur. Analizó la percepción africana de Occidente: “La historia nos perjudica”, señaló, porque muchos países ven su relación con la UE y la OTAN como la “fase última de un proceso de descolonización” prolongado por un “imperialismo informal”. En este contexto, abogó por “asumir la importancia de llegar a acuerdos desde la igualdad”, ya que “si vamos con un halo de superioridad, no hay nada que hacer”, lo que explicaría la facilidad de entrada de Rusia y China en el continente.

