
Una de las bellas imágenes que siempre dejan una prueba como la Canfranc-Canfranc, en las montañas que acogerán el próximo mundial de trail. JOSÉ MIGUEL MUÑOZ
El Mundial Canfranc Pirineos afronta su cita más ambiciosa con una doble apuesta: un montante inédito de 100.000 euros en premios y el dispositivo antidopaje más completo de su historia, con controles de sangre y orina supervisados bajo los estándares de la Agencia Mundial Antidopaje (WADA). La organización quiere demostrar que el trail de elite puede crecer sin perder su credibilidad y que la limpieza deportiva es inseparable del espectáculo competitivo.
La apuesta por el juego limpio en Canfranc no es nueva. Desde 2021, cuando la cita pirenaica entró en la Copa del Mundo WMRA, se aplican controles oficiales bajo protocolo WADA, en colaboración con CELAD, RFEA, WMRA y World Athletics. Ese año se destinó una inversión propia de 4.000 euros para poner en marcha un programa que se repitió en las ediciones de 2022 y 2023, así como en el Mundial Máster 2024. Para el director de carrera, Álex Varela, no hay margen de duda: “Hay que hacerlo y seguiremos haciéndolo siempre que podamos”.
La edición de 2025 marcará un antes y un después. La organización confirma que se rozarán los 100.000 euros en metálico, una cifra muy por encima de lo habitual en el trail internacional y casi el doble de lo repartido en el Mundial de Innsbruck 2023. Al incremento económico se suma una mejora en los protocolos: este año habrá análisis de sangre, además de los tradicionales de orina, lo que supone un paso adelante en rigor y en logística. Rodrigo Domínguez, presidente de la Comisión de Competición de la RFEA, destaca la importancia del esfuerzo al asegurar que “el atletismo vive de su credibilidad”. “Estos controles dan credibilidad a las hazañas que estamos viviendo en la montaña”, precisa.
Para reforzar el operativo, la organización dispondrá de un edificio específico destinado a funciones médicas y de antidopaje. Allí se realizarán la recogida, custodia y preservación de muestras con protocolos de higiene y seguridad equivalentes a los que se aplican en los grandes campeonatos internacionales. El objetivo, subrayan, es proteger al atleta y al deporte, garantizar la igualdad de condiciones y enviar un mensaje claro: en Canfranc, la victoria solo depende de las piernas y del corazón.
El espíritu de esta filosofía se refleja en gestas como la de la sueca Tove Alexandersson, que la semana pasada firmó el récord femenino en la maratón de la Canfranc-Canfranc. Durante la carrera sufrió una caída que le obligó a recibir cinco puntos de sutura y casi 20 minutos de atención en la ambulancia de Astún. Pese a ello, volvió a ponerse en marcha y cruzó la meta en segunda posición absoluta, un ejemplo de tenacidad que, según la organización, demuestra por qué es imprescindible que los resultados se midan únicamente por el esfuerzo limpio.
La cita de 2025 reunirá a 1.800 corredores de elite en representación de cerca de 80 naciones. Aunque el trail es un deporte eminentemente individual, aquí se competirá por selecciones nacionales, lo que añade una dimensión colectiva y de país a cada reto. La organización recuerda que, “donde la vertical no perdona al inexperto”, el verdadero adversario siempre es uno mismo. Y subraya que ningún rival invisible debe contaminar la victoria: el Canfranc Pirineos quiere ser, al mismo tiempo, el Mundial más vertical y el más limpio de la historia.

La sueca Tove Alexandersson, que la semana pasada firmó el récord femenino en la maratón de la Canfranc-Canfranc, en un momento de la carrera. JOSÉ MIGUEL MUÑOZ
El canfranqués Raúl Criado, vencedor masculino de la maratón de la Canfranc-Canfranc, se abraza con la ganadora femenina, la sueca Tove Alexandersson. JOSÉ MIGUEL MUÑOZ
