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Apenas uno de cada cinco corredores procede de Aragón, algo insólito en pruebas de este tipo

La Canfranc-Canfranc siempre ofrece imágenes espectaculares como la captada por Yhabril Moro.

La Canfranc-Canfranc vivirá del 5 al 7 de septiembre la edición más numerosa de su historia. Serán 1.800 corredores los que se den cita en el valle para afrontar alguna de las seis pruebas programadas, un calendario que abarca desde el explosivo vertical del viernes hasta los 100 km más largos del mundo, pasando por la 70K, la maratón, la media y la clásica, con subida y bajada a La Moleta. Todo ello con la Estación Internacional como centro de referencia y con un horizonte único: tres semanas más tarde, las mismas montañas acogerán el Campeonato del Mundo de Montaña y Trail Running.

El alcalde de Canfranc, Fernando Sánchez, abrió la presentación subrayando que “el origen de todo lo que hemos conseguido es la Canfranc-Canfranc”. A su juicio, la cita popular ha sido la base para traer al valle campeonatos de España, los mundiales máster del año pasado y ahora el mundial absoluto. “Lo que va a quedar después es nuestra carrera”, dijo, convencido de que este 2025 servirá para consolidar un evento que moviliza a más de 350 voluntarios en una localidad completamente volcada. Sánchez insistió en que “para crecer hay que salir de la zona de confort y ofrecer algo singular”, capaz de atraer a corredores de fuera, y no ocultó su alivio por las previsiones meteorológicas: tras la suspensión de varias pruebas el año pasado, todo apunta a un fin de semana estable, con temperaturas en ascenso y riesgo de lluvia a partir del mediodía del domingo, cuando las competiciones ya habrán concluido.

La carrera comienza este viernes por la tarde con el Uphill 4K, un vertical puro que concentra explosividad y espectáculo. Apenas unas horas más tarde, a las diez de la noche, partirá la Ultra de 100 km, un desafío reservado a quienes acrediten experiencia alpina y que este año eleva a 250 el número de dorsales. El sábado concentrará buena parte de la actividad con la Ultra 70K, la Maratón de 45K y la Long Distance de 26K, todas con salida desde la estación ferroviaria, mientras que el domingo quedará reservado para la Classic de 16 km, la subida y bajada a La Moleta, cima de 2.572 m que es ya icono de la prueba. Como novedad, se incorpora este año una carrera infantil.

Complejidad logística

El director de la carrera, Álex Varela, reconoció la complejidad logística de un evento que discurre por crestas y cimas con accesos complicados, y defendió la dureza alpina como seña de identidad. “Nuestros 100 km acumulan 10.584 metros de desnivel positivo y encadenan cimas como Collarada, Aspe o Anayet. Por eso se los conoce como los 100 km más largos del mundo”, explicó. Tampoco escatimó en adjetivos para el maratón, “el más alpino de España”, ni para la clásica, que condensa en poco más de dos horas la intensidad técnica que demanda la alta montaña. “Esperamos un fin de semana redondo, con nivel alto tanto popular como de elite”, resumió.



Álex Varela, director de la Canfranc-Canfranc, y Fernando Sánchez, alcalde del municipio, en la presentación de la prueba. EL PIRINEO ARAGONÉS

Nombres propios de la Canfranc-Canfranc

La dimensión de la cita la marcan las cifras de participación. Apenas uno de cada cinco corredores procede de Aragón, algo insólito en pruebas de este tipo, según destacó el periodista y representante saliente de la WMRA, Sergio Mayayo. En total, unos 361 aragoneses se medirán con cerca de 1.200 corredores llegados del resto de España y unos 300 del extranjero, en su mayoría de Francia. “Lo habitual es justo lo contrario, que la mayor parte sean locales. Algo tiene Canfranc para que la gente recorra cientos o miles de kilómetros para correr aquí”, apuntó Mayayo, que subrayó además que en este caso el Mundial no ha desplazado a la carrera popular. “Es la primera vez que me encuentro un Mundial que prioriza las carreras populares: misma fecha, mismo programa, no se tocan”. Él mismo se despedirá de sus funciones internacionales en Canfranc, dando el relevo al canario Omar Hernández.

En el plano deportivo, se espera un póker de figuras que competirán por partida doble: en la Canfranc-Canfranc y tres semanas después en el Mundial. Entre los nombres destacados aparecen Julia Font, María Benito, Álex García Carrillo, Adil Moussaoui o Daniel Osanz en el Uphill; Maddi Arrazola, Marta Vidal o Jaume Folguera en el 100K; Davinia Corrales, Raquel Rivero o Pepelu Ballester en la Ultra 70; Belén Pérez Rivero, Ana Tauste, Sergio Tejero o Raúl Criado en la Maratón; Larraitz Aragón, Gabriela Sánchez e Ida Nilsson en la Long Distance; y Ion Sola, Álvaro Osanz o Luis Alberto Hernando en la Classic. La sueca Tove Alexandersson también figura entre las favoritas, confirmando la proyección internacional de la cita.

Uno de los nombres más seguidos será el de Grayson Murphy, bicampeona mundial en Classic y plusmarquista de la Canfranc Classic, que este año salta al maratón. “Necesito salir de mi zona de confort”, confesó la estadounidense, que afrontará así una distancia inédita para ella. Su imagen en 2021, con mascarilla en la salida de la Estación Internacional, quedó como icono de la Copa del Mundo disputada en plena pandemia.

Adidas se incorpora a los patrocinadores como socio principal

En el apartado de patrocinios, la prueba estrena la incorporación de Adidas como socio principal, una marca que también se vinculará al Mundial, junto a colaboradores habituales como Podoactiva, Viamed o Fante. Para Varela, es clave que empresas de renombre se sumen a la historia de una carrera que ha crecido siempre de la mano de apoyos locales. Pero si hay un pilar que sostiene el evento, son los voluntarios. En cada edición, su labor en controles, avituallamientos y logística convierte la prueba en un ejemplo de hospitalidad y cariño.

Durante cuatro días, la Estación Internacional volverá a transformarse en altar y meta de un relato que escriben los corredores populares y de elite, exhaustos pero sonrientes, en la misma explanada donde la historia ferroviaria y la pasión por la montaña se dan la mano. Allí quedará la huella de la edición 2025, que ha pulverizado récords y que servirá de prólogo al gran reto mundialista que Canfranc afrontará a finales de septiembre.

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