
Estimado bar de pueblo:
Te escribo porque buscaba palabras para describir cómo me siento y las he encontrado en tu escrito El bar de un pueblo, publicado en El Pirineo Aragonés del jueves 14 de agosto.
A diferencia de ti, yo sí tenía unas personas interesadas en seguir llevándome, pero me cerraron en marzo de 2024, a pocos días de que comenzara la Semana Santa y se llenara el pueblo de gente. ¡Qué pena! ¡Qué tristeza! Desde entonces, hace ya un año y cinco meses, siguen utilizando la sala conjunta para gimnasia, música, actividades varias, reuniones, exposiciones, charlas, cenas, celebraciones… También se sigue usando la barbacoa, la pista de pádel… y de mí solo usan mis instalaciones, de vez en cuando, algunas personas y sus amistades.
A primeros de agosto, tuve una chispa de esperanza cuando alguien puso en mis puertas carteles pidiendo “Apertura del BAR ¡ya! Si hay problemas, se buscan soluciones, por la apertura del BAR”. Tengo la esperanza de que lo haya leído mucha gente y los vecinos se acuerden de mí, como yo de ellos.
Emplean mi barra para las fiestas pequeñas, pero no puedo estar abierto todo el año. Estoy cansado de tantos bulos y mentiras que dicen sobre mí, así que voy a utilizar las palabras de El bar de un pueblo de Mariano Aguas Jáuregui para expresarte cómo me siento: “Me he sentido el epicentro de la vida social y cultural [del pueblo de Santa Cilia] y he dinamizado su vida. He evitado, a veces, la soledad no deseada y en ocasiones hasta la desintegración social. Ahora, cuando los que quedan pasan a mi lado, veo la tristeza en sus miradas, la nostalgia de tiempos pasados y consiguen que se me escape alguna lágrima. Me gustaría contribuir a devolverles la alegría”.
Me despido con la esperanza de estar pronto abierto. Un saludo: EL BAR DEL SALZAR
PD: Nuestro agradecimiento a Mariano Aguas Jáuregui.