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La Guirlande actuó en Echo, en el duodécimo directo del XXXIV Festival Internacional en el Camino de Santiago

El dúo La Guirlande —Luis Martínez (traverso) y Alfonso Sebastián (clave)— desplegó un recital tan preciso como delicado. FICS

La iglesia de San Martín de Echo se convirtió la noche del pasado martes en un íntimo salón de música barroca para acoger el duodécimo gran concierto de la trigésimo cuarta edición del Festival Internacional en el Camino de Santiago (FICS), organizado por la Diputación de Huesca. Allí, el dúo La Guirlande —Luis Martínez (traverso) y Alfonso Sebastián (clave)— desplegó un recital tan preciso como delicado, que trascendió el mero programa para transformarse en un diálogo polifacético con una de las dinastías más influyentes de la historia de la música: la familia Bach.

El programa, estrenado en Aragón hace siete años, exploró las conexiones y divergencias estilísticas entre Johann Sebastian y tres de sus hijos —Wilhelm Friedemann, Carl Philipp Emanuel y Johann Christian—, cuyas trayectorias se abrieron hacia el lenguaje galante y preclásico, alejándose del denso contrapunto paterno. La escucha, en el recogimiento acústico de la iglesia, ofreció así un recorrido ecléctico y revelador: cómo un mismo legado podía diversificarse en estilos tan distintos y, a la vez, tan conectados.

Uno de los momentos más brillantes de la velada llegó con la Sonata para flauta y clave obbligato en si menor BWV 1030, joya del repertorio de cámara barroco. Martínez y Sebastián la abordaron con un fraseo fluido y lirismo controlado, otorgando al clave un papel solista equiparable al de la flauta, como subrayó el propio Martínez al recordar que en estas obras es tan importante la voz de la flauta como la mano derecha del clave, mientras la izquierda sostiene la arquitectura armónica.

La Guirlande no solo interpretó, sino que también llevó de la mano al público a través de comentarios que contextualizaron cada obra, en especial gracias a las intervenciones de Alfonso Sebastián. El resultado fue un arco narrativo lúcido que contrastó la ligereza expresiva de los hijos con la solidez arquitectónica del padre, reuniendo a todos bajo la “guirnalda” simbólica que da nombre al grupo.

En un momento en que la música antigua y barroca afronta presupuestos menguantes y formatos reducidos, Luis Martínez destacó que la formación vive una etapa fértil: ultima su cuarto disco, previsto para finales de este año o principios de 2026, y desarrolla proyectos de recuperación patrimonial que verán la luz en los próximos dos años.



La velada en Echo dejó la impresión de haber asistido a un concierto concebido para escucharse con todos los sentidos: íntimo, exigente y de alta complicidad entre traverso y clave, que tendieron un puente sonoro entre generaciones de la misma familia. El público, atento y agradecido, despidió a La Guirlande con prolongados aplausos, quedando emplazado para una nueva cita con la música de los Bach.

La velada en Echo dejó la impresión de haber asistido a un concierto concebido para escucharse con todos los sentidos. FICS
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