Para ver este sitio web deber tener activado JavaScript en tu navegador. Haz click aqui para ver como activar Javascript

Esther Ciudad y Marcos García Vaquero actuaron en Berdún, en el undécimo directo del XXXIV Festival Internacional en el Camino de Santiago

El programa, diseñado para la ocasión, ofreció un recorrido por grandes nombres del repertorio barroco alemán e italiano. FICS

La iglesia de Berdún acogió el pasado lunes el undécimo gran concierto de la trigésimo cuarta edición del Festival Internacional en el Camino de Santiago (FICS), que organiza la Diputación de Huesca. La velada, protagonizada por la organista Esther Ciudad y el trompetista Marcos García Vaquero, se convirtió en un majestuoso diálogo entre brillo y hondura, entre el fulgor metálico de la trompeta y la resonancia profunda del histórico órgano de Berdún. Más allá de su valor estético, la conjunción encarnó el espíritu del Barroco: equilibrio, contraste y emoción, con alto voltaje expresivo y brío, siempre al servicio de la música.

La propuesta de ambos intérpretes destacó por su capacidad de transformar el espacio y la percepción del público: “Escuchen el silencio que queda después de cada nota. La verdadera experiencia está en cómo la música transforma el espacio… y a quien lo habita”. Cada obra no concluía con la última nota, sino en un silencio cargado de resonancia y memoria.

El programa, diseñado para la ocasión, ofreció un recorrido por grandes nombres del repertorio barroco alemán e italiano, con Johann Sebastian Bach como pilar central. La apertura con Nun komm, der Heiden Heiland BWV 659 evidenció la finura de fraseo de Ciudad y la calidez de articulación de García Vaquero. Le siguió el Concierto de Telemann, de elegante diálogo, y el Preludio en sol menor BuxWV 163 de Buxtehude, que permitió apreciar en solitario la riqueza de registros del órgano.

Uno de los momentos más celebrados fue el Concierto en re mayor BWV 972, transcripción bachiana de un original de Vivaldi, donde precisión y claridad polifónica se unieron en un diálogo luminoso. El Arte de la fuga, con los Contrapunctus I & II, trajo solemnidad y cohesión —“El público valora la unidad que conseguimos en escena, una cohesión que va más allá de la técnica”, decía Ciudad antes del concierto—.

En la parte final, el coral Mit Fried und Freud ich fahr dahin de Buxtehude dio paso a la Fuga en fa mayor de Walther, seguida de la Toccata de Martini, y culminó con Jesus bleibet meine Freude (BWV 147) de Bach, que sirvió como una brillante despedida, con la trompeta desplegando su cristalina nobleza sobre el cálido órgano de Berdún.

En sintonía con el lema de esta edición del festival, “la herencia interminable” de Bach, Ciudad y García Vaquero rindieron tributo al maestro de Leipzig no sólo interpretando su música, sino recordando su influjo sobre contemporáneos, discípulos y admiradores. “Siempre es necesario volver a Bach”, afirmaban. Y en Berdún, esa vuelta fue un viaje sonoro y estético que, como el propio Camino, invita a seguir andando, escuchando y descubriendo.

La propuesta de ambos intérpretes destacó por su capacidad de transformar el espacio y la percepción del público. FICS
No Comments Yet

Comments are closed