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Balance positivo y desfile multitudinario para cerrar el 53.º Festival Folclórico de los Pirineos

La compañía colombiana Herencia Viva arrancó una ovación general al gritar con entusiasmo: “¡Que viva Jaca! ¡Gracias Jaca!”. EL PIRINEO ARAGONÉS

El 53.º Festival Folclórico de los Pirineos se despidió este domingo en Jaca con un desfile de clausura multitudinario, colorido y participativo, que puso el broche final a cinco días de celebración del folclore internacional. La jornada sirvió también para confirmar el éxito de la edición, como destacaron el alcalde de Jaca, Carlos Serrano, y el concejal delegado del Festival, Sergio Cajal, en sus valoraciones previas al desfile. Ambos coincidieron en subrayar la excelente respuesta del público, el acierto de los nuevos escenarios urbanos y la fidelidad al espíritu original del Festival: llevar la cultura a la calle.

El desfile comenzó pasadas las siete de la tarde en las escaleras de la pista de hielo, donde se instalaron las tribunas para autoridades e invitados. Entre ellos, además del alcalde, se encontraban la vicepresidenta segunda de la Diputación Provincial de Huesca, Celsa Rufas, y la consejera de Universidades del Gobierno de Aragón, Claudia Pérez Forniés. La comitiva folclórica recorrió después la avenida Oroel, la calle Mayor y la avenida Regimiento Galicia, hasta finalizar en la calle Correos. Durante todo el trayecto, el público llenó las aceras y las sillas habilitadas, agotadas en su totalidad, animando con entusiasmo a los grupos y sumándose en algunos casos a las danzas o a los ritmos de percusión.

Hubo interacción espontánea y festiva: algunos grupos invitaron al público a bailar, otros dejaron que los niños tocaran instrumentos o animaron a todos a acompañar con palmas. Destacaron especialmente las componentes del conjunto turco Uludağ, con sus coreografías sensuales y expresivas, y la compañía colombiana Herencia Viva, que arrancó una ovación general al gritar con entusiasmo: “¡Que viva Jaca! ¡Gracias Jaca!”, a lo que la multitud respondió con un sonoro “¡Viva Colombia!”.

El grupo Lous Tchancayres, de las Landas (Francia), sorprendió con sus vertiginosas danzas sobre zancos, mientras que los provenzales de Lou Roudelet Felibren arrancaron sonrisas al desfilar con sus caballos de cartón y trajes tradicionales. Desde América Latina, la compañía Fiestas de México abrió el desfile con una explosión de color y zapateado, acompañada por el Mariachi Juvenil Tecalitlense, y le siguieron los andaluces de Coros y Danzas de Ronda, el grupo Somos Cultura Viva de Ecuador y la compañía Camagua de Cuba, que ofrecieron una lección de ritmo, alegría y elegancia en cada paso.

La sobriedad y precisión del conjunto montenegrino Tekstilac contrastó con la delicadeza visual del grupo Guru de la India, cuyas danzas rituales llamaron la atención del público. También fueron aplaudidas las coreografías de Sotho Kids, representantes del pequeño reino de Lesoto, con sus coloridas mantas tradicionales. Desde Georgia, Khorumi ofreció un despliegue de acrobacias, saltos y danzas guerreras de altísima exigencia técnica, mientras que los malayos de Hands Percussion portaron un gran dragón al ritmo atronador de los tambores, en una puesta en escena tan potente como simbólica.



Entre los grupos locales, el Grupo Folclórico Alto Aragón de Jaca desfiló con la energía que le caracteriza, celebrando sus 50 años de historia, y el Grupo de Jota Uruel aportó el ímpetu de la jota aragonesa, con la participación destacada de su escuela infantil. También formaron parte del cierre del Festival la Asociación Etnográfica Don Sancho de Zamora, con su rigurosa fidelidad a la indumentaria tradicional castellana, así como el grupo Coros y Danzas de Ronda, uno de los decanos del folclore andaluz, con una propuesta genuina que combinó fidelidad a la tradición y elegancia en sus bailes.

La clausura del desfile corrió a cargo de la Banda Municipal de Música Santa Orosia de Jaca, cuya presencia habitual en los grandes momentos de la ciudad volvió a poner el broche sonoro a esta edición.

Un Festival “de todos y para todos”

El alcalde de Jaca, Carlos Serrano, se mostró contundente en su balance: “Podría parecer presuntuoso decir que todo ha sido maravilloso, pero prefiero hablar de datos: hemos llenado calles, plazas y escenarios durante cinco días, con miles de personas participando”. Subrayó especialmente el éxito del nuevo escenario en las escaleras de la pista de hielo —“entre 400 y 600 personas por día, con la Peña Oroel como fondo”— y el ambiente vivido en el pabellón, el Palacio de Congresos y el quiosco del Paseo de la Constitución. “El Festival es de todos y está en la calle. Por eso funciona. Es parte de la identidad de Jaca”, aseguró, repitiendo las palabras que ya dijo el día de la presentación a los medios.

Por su parte, Sergio Cajal destacó la consolidación de los nuevos espacios y la alta participación en todos los puntos del programa. “Ha sido una apuesta personal y estamos encantados. Ver a la gente sonreír en cada rincón de Jaca ha sido una recompensa”, dijo. Cajal también valoró la diversidad y calidad de los grupos participantes, desde los más profesionales como Khorumi, Hands Percussion o Tekstilac, hasta formaciones emergentes o exóticas como Guru y Sotho Kids. “Hay de todo, y eso es lo que le da sentido a un festival como este”, apuntó.

Ambos responsables destacaron el trabajo conjunto del equipo técnico, los voluntarios y las fuerzas de seguridad, así como la respuesta del público local y visitante, procedente incluso de países como Francia o Bélgica. Según estimaciones provisionales, la afluencia podría superar las 55.000 personas de la edición anterior.

Espíritu tradicional e innovación

Tanto el alcalde como el concejal coincidieron en que el modelo de festival aplicado en 2023 y 2025 debe consolidarse para 2027. Las nuevas ubicaciones, como el Rompeolas o las escalinatas, aportan frescura sin perder el espíritu fundacional de 1963, según señalaron. “Vamos a seguir innovando sin perder la esencia: el baile en la calle, la participación y la proyección internacional de Jaca a través del folclore”, afirmó Serrano.

La vicepresidenta de la DPH, Celsa Rufas, añadió que, aunque asistía por primera vez como representante institucional, conoce el Festival desde la infancia y considera que es uno de los principales referentes culturales y turísticos de la ciudad. “Jaca es conocida por su nieve, por su patrimonio, pero también por eventos como este. El Festival le ha dado identidad y proyección internacional”, expresó.

El desfile, amalgama de culturas

El recorrido de clausura mostró una síntesis vibrante de lo vivido durante cinco días de Festival: música en directo, coreografías coloridas, trajes tradicionales, sonrisas, emoción, y una mezcla de lenguas y ritmos que convertía a cada grupo en embajador de su cultura. Desde los zancos acrobáticos de Lous Tchancayres hasta el zapateado mexicano de Fiestas de México, pasando por la dulzura de las danzarinas de Uludağ, el paso marcial de Tekstilac, la espiritualidad de Guru o los cánticos rituales de Sotho Kids, el desfile fue un canto a la diversidad.

Los grupos locales, como Uruel y Alto Aragón, se sumaron con orgullo a la fiesta, representando el folclore aragonés con autenticidad. A lo largo del recorrido, las voces se alzaban para aclamar a los países y devolver el entusiasmo con el que los artistas compartían su arte.

Mirada hacia el futuro

Con la vista puesta ya en la edición de 2027 —que será la 54.ª y servirá de antesala al 55.º aniversario del Festival—, el equipo organizador reafirma su voluntad de mantener viva la llama de este proyecto cultural de referencia internacional. “Estamos en una línea de ilusión. Jaca tiene un Festival único, con más de 60 años de historia. Nos toca cuidarlo y hacerlo crecer”, resumió Carlos Serrano.

Por ahora, la mejor recompensa son las palabras que retumbaron al final del desfile, desde las gargantas colombianas al corazón de Jaca: “¡Que viva Jaca! ¡Gracias Jaca!”. Un cierre a la altura de un Festival que sigue siendo, como en sus orígenes, una gran fiesta de los pueblos del mundo.

El desfile de clausura del Festival a su paso por la avenida Oroel y la calle Mayor. EL PIRINEO ARAGONÉS
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