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La Catedral de Santa María del Romeral acogió la apertura del XXXIV Festival Internacional en el Camino de Santiago

El concierto de Monzón resultó un viaje sensorial y reflexivo por la espiritualidad, la lírica y el poder evocador de la música medieval. FICS

El Festival Internacional en el Camino de Santiago (FICS), organizado por la Diputación de Huesca, abrió su trigésimo cuarta edición con un concierto de alto simbolismo y excelencia artística. La cita tuvo lugar el viernes en la Catedral de Santa María del Romeral de Monzón, ciudad clave en la infancia y formación de Jaume I, figura central del programa que presentó Capella de Ministrers bajo la dirección de Carles Magraner.

La prestigiosa formación valenciana, con más de tres décadas dedicada a la recuperación del patrimonio musical histórico, desplegó ante un público atento y entusiasta un programa titulado Jaume I. Amors e Cansó. No se trató de un simple concierto, sino de un viaje sensorial y reflexivo por la espiritualidad, la lírica y el poder evocador de la música medieval, mediante una cuidada selección de piezas que, según Magraner, permiten “explorar temas universales como el amor, la fe y la búsqueda de sentido”.

A las puertas del 750.º aniversario de la muerte del rey conquistador, el homenaje en Monzón adquirió una dimensión íntima y solemne. El repertorio hilvanó obras anónimas, cantigas de Alfonso X el Sabio, piezas del Llibre Vermell de Montserrat, crónicas trovadorescas de la Corona de Aragón y el imponente Cant de la Sibil·la, en un recorrido circular que evocó no solo la figura del monarca, sino una época entera. “Cada fuente musical aporta una visión y una sensibilidad propias”, subrayó el director, cuya labor como violagambista y musicólogo consolidó la propuesta como una verdadera experiencia de arqueología sonora.

La interpretación, rigurosa y cálida a partes iguales, atrapó al auditorio desde las primeras notas. La combinación de precisión técnica, expresividad y espontaneidad, rasgos distintivos del grupo, favoreció una atmósfera de recogimiento y celebración que fue ampliamente valorada por el público. “No se trata sólo de escuchar, sino de sentir, imaginar y dejarse sorprender”, había anticipado Magraner. Y así fue: el concierto se vivió como una inmersión estética y emocional que dejó huella.

En un tiempo marcado por la velocidad y el consumo inmediato de contenidos, propuestas tan elaboradas como la de Capella de Ministrers reivindican el valor de la escucha profunda y el legado cultural compartido. Con esta apertura, el FICS reafirma su posición como uno de los festivales de música antigua más destacados del país, ofreciendo no solo conciertos, sino verdaderas vivencias que conectan el pasado con las preguntas esenciales del presente.



El concierto de la Capella de Ministrers se vivió como una inmersión estética y emocional que dejó huella. FICS

 

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