Una gala dinámica, poética y festiva para dar la bienvenida al 53.º Festival Folclórico de los Pirineos

Fusión de percusiones del mundo al final de la ceremonia inaugural . EL PIRINEO ARAGONÉS
La ceremonia inaugural del 53.º Festival Folclórico de los Pirineos, celebrada la noche del miércoles 30 de julio en Jaca, desplegó un espectáculo vibrante, lleno de ritmo, colorido y emociones, que fusionó tradición y modernidad en una propuesta escénica dinámica y alegre. Con una veintena de grupos procedentes de cuatro continentes —finalmente sin la delegación de Tadjikistán por problemas de visados—, el Festival congrega este año a unos 600 artistas y 250 voluntarios, convertidos durante cinco días en los anfitriones de una fiesta internacional de la cultura popular.
La gala fue conducida y coordinada por el periodista jaqués Juan Gavasa, que definió la noche como “una celebración de la diversidad, la cultura, el arte y la danza”, al tiempo que recordaba los valores que han sostenido el Festival desde su nacimiento: “alianza, amor y paz”. En su intervención, Gavasa rindió homenaje a los voluntarios y al equipo técnico que hicieron posible la gala, y evocó las emociones compartidas por quienes llegan de lejos y quienes habitan Jaca como un mismo pueblo abierto al mundo.
El comienzo del espectáculo tuvo forma de tormenta —proyectada sobre el escenario giratorio—, que dio paso a la interpretación de la jotera Lorena Margallo, con un texto recitado en aragonés y una canción que fusionó la jota con sonidos actuales, mientras en pantalla se sucedían imágenes del fuego del hogar, la montaña y los valles pirenaicos. A continuación, se proyectó un video evocador que definía el Festival como “el alma de los Pirineos, atento al ritmo del mundo” e invitaba a los presentes a sentir la transformación que trae consigo esta cita cultural.




Comienzo de la gala con los componentes de los grupos bailando temas del pop internacional; Juan Gavasa presentando la ceremonia y actuación de Lorena Margallo. EL PIRINEO ARAGONÉS
La gala se articuló en torno a cuatro bloques temáticos que presentaron a los grupos participantes como verdaderos embajadores de sus culturas: Los Pirineos cantan la melodía que acuna nuestro corazón, con grupos de España y Francia; Música para el mundo, protagonizado por agrupaciones latinoamericanas; Todas las mañanas del mundo, con representantes de Asia y los Balcanes; y Cuando los tambores dejen de sonar, que cerró con las vibrantes propuestas de Turquía, Lesoto y Malasia.
La ceremonia fue mucho más que un desfile de las agrupaciones folclóricas: cada bloque trajo sorpresas escénicas, como la salida simultánea de todos los percusionistas al término de la presentación del grupo malayo para improvisar un espectáculo conjunto. Una ovación unánime del público reconoció ese momento irrepetible de armonía creada sobre la marcha por artistas que hasta esa noche no se conocían.
Los grupos del Festival por orden de presentación en la ceremonia inaugural. EL PIRINEO ARAGONÉS
Una ceremonia que unió generaciones y continentes desde el corazón de los Pirineos
Antes de la presentación de los grupos, tomó la palabra Yves Haure, representante de Festivales del Sur e hijo del mítico Louis Haure, fundador junto a Armando Abadía del Festival. Con emoción y humor, Haure evocó aquel primer impulso de “romper la frontera entre Jaca y Olorón” para unir los valles pirenaicos y agradeció a la ciudad de Jaca y a sus habitantes por mantener viva esta aventura en torno al folclore. “Gracias a cientos de voluntarios, los artistas serán dignos de esta historia. Viviremos con ustedes lo mejor de la cultura popular del mundo. ¡Larga vida al Festival!”, proclamó.
Al final de una velada que se prolongó hasta la medianoche, el alcalde de Jaca, Carlos Serrano, proclamó oficialmente inaugurada la 53.ª edición del Festival con un emotivo discurso multilingüe, saludando en los idiomas de cada delegación: desde el español, el francés y el inglés hasta el malayo, el georgiano o el montenegrino. “Jaca late al ritmo del mundo, y el mundo late con el corazón de Jaca”, afirmó.
Serrano destacó la dimensión simbólica del Festival como cita con la memoria e identidad de los pueblos. Agradeció la implicación de todas las administraciones, fuerzas de seguridad, medios de comunicación, voluntarios y especialmente al concejal delegado del Festival, Keko Cajal, “alma mater” del evento. También rindió homenaje al Grupo Folclórico Alto Aragón de Jaca por su 50.º aniversario y subrayó que este Festival “no pertenece a los museos, sino a las plazas, a la piel y a la memoria viva de los pueblos”.
Como colofón a la ceremonia, la cantante Alicia Canguero interpretó una versión actualizada del himno del Festival —“Yo también iré a Jaca al Festival”— acompañada por el Orfeón Jacetano, en una escena coral en la que el público se sumó con palmas y emoción. “Somos canciones, somos amor, somos mensaje de la ilusión”, cantó Canguero, en un tributo a Jaca y a las montañas como puentes de unión.
Sobre el escenario, miembros de todos los grupos bailaron al ritmo de este himno transformado, que enlazó con la última canción de la noche: Je Veux, de ZAZ, interpretada colectivamente como símbolo de libertad y deseo de encuentro. Así concluyó una noche en la que las lenguas, las danzas y los colores del mundo se entrelazaron con la hospitalidad jaquesa en una fiesta inolvidable. Como dijo Juan Gavasa al inicio, fue una “noche de reunión entre los que vienen, los que han estado y los que vendrán”.






















