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El suceso reavivó el debate sobre la necesidad de reforzar las medidas preventivas en el entorno rural

Incendio forestal en la zona de Barós, en una imagen publicada en las redes sociales.

La rápida actuación de los equipos de extinción permitió controlar en apenas tres horas el incendio declarado este lunes 28 de julio por la tarde en las inmediaciones de Barós, localidad del municipio de Jaca. El fuego se originó a las 16:13 horas en una zona de margas, monte bajo y campos de cultivo próxima al núcleo urbano, al pie de la Peña Oroel. Aunque finalmente no hubo que lamentar daños personales ni materiales de gravedad, el fuego llegó a escasos metros de las primeras viviendas y provocó momentos de gran preocupación entre los vecinos.

La cercanía de las llamas a la primera línea de chalets obligó a centrar los esfuerzos iniciales en proteger las viviendas más próximas, enfriando el frente que avanzaba hacia el pueblo. La columna de humo, visible desde Jaca, la Val Ancha y la Val Estrecha, se desplazó hacia Barós impulsada por el viento, lo que motivó la activación de la Situación Operativa 1 del Plan Especial de Protección Civil de Emergencias por Incendios Forestales de Aragón (PROCINFO). El 112 decretó el confinamiento temporal de la población como medida preventiva, que fue levantado en cuanto mejoró la calidad del aire.

El dispositivo INFOAR del Gobierno de Aragón desplegó dos helicópteros de transporte y extinción con sus correspondientes brigadas helitransportadas, dos brigadas terrestres y un helicóptero bombardero con base en Plasencia del Monte. También intervinieron bomberos de la Diputación Provincial de Huesca y numerosos agricultores de la zona, que fueron los primeros en acudir con sus tractores para colaborar en las labores de contención.

El concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Jaca, Sergio Cajal, estuvo en contacto permanente con los responsables del operativo y confirmó que el incendio quedó controlado a las 19:00 horas. Durante la noche, un retén permaneció en la zona para vigilar posibles reactivaciones.

Aunque en un primer momento se especuló con la posibilidad de que el fuego hubiese sido provocado por una máquina agrícola, las primeras estimaciones han descartado que se tratara de una cosechadora. Se mantiene abierta una investigación para esclarecer el origen del incendio.



A la espera de una valoración oficial sobre la superficie afectada, todo apunta a que la intervención rápida y coordinada evitó consecuencias mayores en una zona habitada y de especial valor ecológico y simbólico, muy próxima al Espacio Protegido de San Juan de la Peña y Monte Oroel.

Tras el suceso, algunos vecinos han expresado su malestar por el estado de los caminos de acceso, y critican la falta de limpieza en los márgenes, al considerar que la administración impide realizar desbroces esenciales para la prevención de incendios. También reclaman la creación de zonas cortafuegos en torno a los pueblos —libres de matorral y vegetación inflamable— para proteger los cascos urbanos y facilitar las tareas de extinción.

En definitiva, aunque el incendio fue contenido con eficacia, dejó un fuerte susto en la población y reavivó el debate sobre la necesidad de reforzar las medidas preventivas en el entorno rural.

Columna de humo y situación del incendio respecto a la Peña Oroel, en otra imagen publicada en las redes sociales, y fotografía aérea facilitada por INFOAR.
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