50 AÑOS
Julio 1975

Ángel Lasaosa, alcalde de Sabiñánigo, en una imagen de 1975. EL PIRINEO ARAGONÉS
Próximas las fiestas de nuestro Patrón Santiago Apóstol ha sido tradición que, desde estas páginas, el Alcalde uniera a su saludo una pequeña historia de las realizaciones logradas.
Esta vez, y debido al corto espacio de tiempo que llevo al frente de la Alcaldía, me veo obligado a modificar un poco el sentido de esta salutación.
Seguimos la huella marcada por la formidable actuación de mi antecesor D. Isidro Lafita, a quien tanto debe Sabiñánigo.
La ruta que en su gestión dejó marcada es un reto lleno, de ambiciones para lograr todo el bienestar que Sabiñánigo merece.
Pero este camino, difícil y emocionante, jubiloso en ocasiones y decepcionante en algún momento, debemos andarlo todos. Los jóvenes, con su fogosidad y audacia; los mayores, con su serena sensatez, fruto de la experiencia. Todos unidos, con una mirada optimista en el futuro de nuestra comunidad, debemos esforzarnos por conseguir las más altas metas, que en todo momento hemos de soñar.
En estas fechas tradicionales, generosas y entrañables, en las que todos nos sentimos invadidos por la sana alegría que proporciona un descanso bien ganado, hemos de saber compartir nuestras ilusiones con los amigos, vecinos o forasteros y hacerles vibrar a todos con nuestro deseo de progreso, de bienestar y de lucha por conseguirlos.
Sigamos el ejemplo de nuestro Santo Patrón, SANTIAGO, a quien Cristo, por su temperamento decidido y luchador, llamó “Hijo del Trueno”. Y luchemos. Y seamos decididos. Y sepamos disfrutar y vencer las dificultades del camino y, sobre todo, sepamos ser generosamente agradecidos en nuestros momentos de alegría, compartiéndolos con cuantos nos rodean.
Deseo de todo corazón que el Programa de nuestras Fiestas —con tanto afán y cariño preparado por la Comisión Permanente de Festejos— contribuya a haceros más felices durante estos días. Estoy seguro de que sabréis darles a todos los actos, con vuestra presencia hidalga y sencilla, la categoría que todos deseamos.
Así, con nuestra íntima felicidad compartida con cuantos nos visiten, honraremos a nuestro Patrón y a nuestro pueblo.
Recibid, todos, mi cordial felicitación, unida a mis mejores deseos, y sabed que en todo momento estará con vosotros.
