ZAZ y Camila Guevara protagonizan una noche inolvidable en el Anfiteatro de Lanuza
A veces el tiempo no pasa, sino que se renueva. Y anoche, en el anfiteatro natural de Lanuza, ZAZ volvió a demostrar por qué su nombre figura entre los más queridos del festival Pirineos Sur. Carismática, elegante, profunda. Desde la primera nota de Je pardonne, con la que abrió su esperado concierto, la artista francesa tejió una complicidad íntima con el público, que le devolvió cada acorde con ovaciones y sonrisas.
No era la primera vez que Isabelle Geffroy, más conocida como ZAZ, pisaba el escenario de Lanuza, pero sí una de las más intensas. En el ámbito de una edición especialmente marcada por la presencia femenina, su actuación ha sido uno de los momentos culminantes. Acompañada de una formación versátil, ofreció un recorrido por su universo musical: chansonfrancesa reinventada con toques de swing, jazz, rock y manouche, temas más acústicos que rozan lo íntimo y otros más eléctricos, que desatan la energía del público.
Entre sus nuevas canciones —extraídas del reciente EP que presentó en primicia— brillaron On peut comme ça, Mon coeur tu es fou y Sains et saufs. Y como es habitual en ella, no faltaron los homenajes. En esta ocasión, ZAZ rindió tributo a dos leyendas inmarchitables: Armando Manzanero, con una emotiva versión de Esta noche vi llover, y Edith Piaf, con una La vie en rose que arrancó suspiros. El cierre, como no podía ser de otro modo, llegó con Je veux, recibida con una ovación cerrada por un auditorio completamente entregado.




ZAZ durante el concierto en el escenario de Lanuza. JAIME ORIZ
La noche la había abierto otra gran revelación: Camila Guevara. Con tan solo 25 años, la artista cubana debutaba en Pirineos Sur como una de las voces más prometedoras de su generación. Su propuesta, una fusión exquisita entre pop, jazz y raíces latinas, conquistó desde el primer tema. Canciones como Lluvia, Conocer el mar o Vienen curvas mostraron su sensibilidad y fuerza expresiva. Pero fue con Cómo arde, un bolero moderno que incorpora hip hop, donde brilló con más intensidad. Como broche final, regaló al público una deliciosa versión de A quién le importa que provocó un estallido de aplausos.



Camila Guevara, joven cantante cubana, nieta del Che y Pablo Milanés, en su estreno en Pirineos Sur. JAIME ORIZ
La edición XXXII del festival va camino de convertirse en una de las más exitosas de los últimos años. Ya se han colgado los carteles de “no hay entradas” en tres conciertos —Manu Chao, Amaia y Viva Suecia— y apenas quedan entradas disponibles para las grandes citas que restan.
Este viernes, Julieta Venegas vuelve a Lanuza precedida por doce millones de discos vendidos, numerosos Grammys y el cariño de generaciones enteras. La acompañará Yerai Cortés, joven prodigio de la guitarra flamenca, que presentará su debut discográfico surgido del documental dirigido por C. Tangana, galardonado recientemente con dos Premios Goya.
El sábado, Ben Harper & The Innocent Criminals llegarán al escenario flotante junto a Quique González, y el domingo, Residente pondrá el broche final acompañado de Gale y Laura Sam, en una clausura que promete ser apoteósica.