La recta final del festival empieza por todo lo alto con dos divas del pop latino que conquistan el escenario flotante de Lanuza con fuerza, sensualidad y estilos eclécticos

Dueña absoluta del escenario, Peluso firmó un espectáculo teatral, contundente y sin fisuras, en el que su voz, su cuerpo y su carisma lo ocuparon todo. JAIME ORIZ
El anfiteatro natural de Lanuza vibró anoche con la energía arrolladora de Nathy Peluso, que regresó a Pirineos Sur para confirmar, una vez más, que es una de las artistas más magnéticas y versátiles del panorama latino actual. Dueña absoluta del escenario, Peluso firmó un espectáculo teatral, contundente y sin fisuras, en el que su voz, su cuerpo y su carisma lo ocuparon todo. La acompañó una banda solvente y una coreografía poderosa, a la altura de un repertorio que atraviesa sin complejos la bachata, el hip hop, la salsa, el bolero, el funk y la electrónica.
El concierto fue, como ella misma, “grasa”: intenso, brillante, desbordante. Temas como Corleone, Erotika, Mafiosa, Ateo o Sana Sana fueron aclamados por un público entregado desde el primer compás. La apoteosis llegó con los bises, en los que sonaron la melancólica Buenos Aires, la versión sentida de Vivir de amor de Camilo Sesto, y el final explosivo con Remedio. Peluso no solo cantó y bailó, sino que gobernó el escenario con una autoridad desbordante y una sensualidad sin fisuras.
Peluso no solo cantó y bailó, sino que gobernó el escenario con una autoridad desbordante y una sensualidad sin fisuras. JAIME ORIZ
Antes, el telón lo había levantado la venezolana Elena Rose, quien debutó en el festival con un recital de pop latino moderno, rico en matices y altamente contagioso. Con una voz firme y mucho desparpajo, Rose alternó reguetón, R&B, baladas y pop urbano con una solvencia que confirma su ascenso hacia el estrellato. Canciones como Estar enamorado, Me lo merezco, Orion o Caracas en el 2000 provocaron fuertes aplausos y dejaron un excelente sabor de boca entre el público congregado a últimas horas de la tarde.
Rose alternó reguetón, R&B, baladas y pop urbano con una solvencia que confirma su ascenso hacia el estrellato. JAIME ORIZ
Un cartel imparable hasta el domingo
Con esta jornada doble de divas latinas ha dado comienzo la recta final de un Pirineos Sur 2025 que no da tregua. Este jueves será el turno de la artista francesa Zaz, que vuelve tras su exitoso paso de hace dos ediciones, precedida por la cubana Camila Guevara, nieta de Pablo Milanés. El viernes 25 subirá al escenario la mexicana Julieta Venegas, que recibirá el Premio a la Diversidad Cultural 2025 y compartirá noche con el guitarrista flamenco Yerai Cortés, revelación surgida del documental de C. Tangana.
El sábado 26 llegará el rock mestizo y comprometido del californiano Ben Harper junto a The Innocent Criminals, y el lirismo del madrileño Quique González, uno de los grandes del rock de autor. Y el domingo 27 se clausurará el festival con el potente directo de Residente, ex Calle 13, acompañado por la versátil Gale y la voz poética y combativa de Laura Sam con su nuevo EP Amor y Plomo.




