La iglesia de Santa María de Iguácel, joya del románico enclavada en el valle de la Garcipollera, podrá seguir recibiendo visitantes este verano gracias a un nuevo sistema de transporte regulado que permite compatibilizar su apertura con las restricciones medioambientales impuestas por el Gobierno de Aragón. La solución adoptada consiste en un autobús lanzadera de 12 plazas que realiza cinco viajes diarios desde Castiello de Jaca hasta la iglesia monástica, entre el 22 de julio y el 31 de agosto, periodo en el que permanece abierta al público de forma ininterrumpida gracias al esfuerzo de los voluntarios de la Asociación Sancho Ramírez.