Izaro sustituye a última hora a Valeria Castro y convierte la noche en un emotivo homenaje

Amaia debutó en Pirineos Sur con un espectáculo que desbordó sensibilidad, creatividad y magnetismo. JAIME ORIZ
El escenario flotante de Lanuza vivió este sábado una de esas noches que se graban en la memoria del Festival Pirineos Sur. Con un lleno absoluto —el segundo sold out de esta edición— y bajo un cielo estrellado, la navarra Amaia desplegó todo su talento en un espectáculo apabullante, íntimo y profundamente emotivo. Compartió cartel con Izaro, que acudió en sustitución de Valeria Castro tras su cancelación por el fallecimiento de su abuela. Lo que podía haber sido una velada marcada por la ausencia se transformó, gracias a la generosidad y sensibilidad de ambas artistas, en un concierto cargado de emoción, recuerdo y belleza musical.
La edición XXXII de Pirineos Sur se está caracterizando por una presencia femenina más sólida que nunca. La jornada del sábado lo confirmó con creces. Izaro, que hace apenas tres días concluía su gira en México, llegó a Lanuza con la maquinaria perfectamente engrasada y un disco recién estrenado, cerodenero, con el que está conquistando al público. Su actuación fue un viaje emocional que arrancó con suavidad —Iparraldera, Edzddh— y fue creciendo en intensidad, apoyada en un formato clásico (batería, bajo, guitarra) y su habitual complicidad al piano. Conectó pronto con un público curioso y entregado, especialmente al interpretar Mi canción para Elisa, dedicada a su propia abuela, que provocó uno de los momentos más conmovedores de la noche.
Izaro quiso rendir homenaje a Valeria Castro, dedicándole su actuación y recordándola con la canción que ambas comparten, Amiguita como tú. El broche final lo puso con toda la banda abrazada mientras sonaba La raíz, una pieza de Castro que sirvió como despedida simbólica y abrazo colectivo. Fue un gesto sencillo pero cargado de sentido que convirtió su concierto en una emotiva velada.
Izaro quiso rendir homenaje a Valeria Castro, dedicándole su actuación y recordándola con la canción que ambas comparten, Amiguita como tú. JAIME ORIZ
Y entonces llegó el huracán dulce de Amaia. Ya consagrada como una de las grandes figuras del pop español, la artista navarra debutó en Pirineos Sur con un espectáculo que desbordó sensibilidad, creatividad y magnetismo. Comenzó con Tocotó, su particular relectura del clásico infantil Corre, corre, caballito, y dejó claro que lo suyo es romper moldes sin perder la raíz. A lo largo del concierto —con un despliegue visual deslumbrante de plataformas, luces y coreografías— Amaia combinó elegancia y poderío con una autenticidad arrolladora.
El repertorio se centró en su aclamado disco Si Abro Los Ojos No Es Real, el trabajo que ha marcado su consagración definitiva. Magia en Benidorm, Nanai (con guiño incluido a La tarara), M.A.P.S o la deliciosa C’est la vie demostraron que su universo musical mezcla tradición y vanguardia con una naturalidad que desarma. Aunque el envoltorio escénico fue impecable, lo que realmente conmovió al público fue su voz, su manera de habitar las canciones y su capacidad de hacerlas cercanas y universales. Uno de los momentos más delicados fue Ya está, interpretada con una ternura y una entrega que heló el aire del pantano.
Los bises no fueron menos impactantes. Amaia recordó sus raíces y su amor por la tradición con la jota Yamaguchi, dedicada a su Pamplona natal. También hubo espacio para homenajes musicales con Zorongo gitano, en tributo a Lorca, y una reinvención festiva de Aunque parezca mentira de Papa Levante. El colofón, con Tengo un pensamiento y Bienvenidos al show, dejó al auditorio completamente entregado.
Amaia combinó elegancia y poderío con una autenticidad arrolladora. JAIME ORIZ
Con esta jornada, Pirineos Sur suma ya su segundo aforo completo y se prepara para un nuevo lleno este domingo con Viva Suecia y Ultraligera. La primera, una de las bandas imprescindibles del indie nacional; la segunda, una de las revelaciones del año con su disco Pelo de foco, que mezcla con elegancia el pop independiente y la electrónica más sutil.
Una recta final cargada de estrellas
La XXXII edición de Pirineos Sur se prolongará hasta el domingo 27 de julio, y aún restan conciertos tan esperados como los de Nathy Peluso, Zaz, Julieta Venegas, Yerai Cortés, Ben Harper, Quique González, Residente, Elena Rose, Camila Guevara, Laura Sam y Gale. Un cierre a la altura de una edición que, noche tras noche, sigue demostrando por qué Lanuza es uno de los escenarios más mágicos del verano musical europeo.





