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Delaporte convierte el escenario en una rave y Juanjo Bona renueva la jota con pasión

Concierto de Juanjo Bona en Lanuza, en una noche estival idílica de Pirineos Sur. JAIME ORIZ

El Festival Pirineos Sur vivió este viernes una de sus noches más intensas, vibrantes y jóvenes, con dos nombres llamados a marcar el presente y futuro del panorama musical: Juanjo Bona y Delaporte. Ambos artistas ofrecieron actuaciones memorables que transformaron el anfiteatro natural de Lanuza en una pista de baile, emoción y comunión con el público.

La velada comenzó con el esperado concierto de Juanjo Bona, que a sus 21 años ya se ha convertido en un fenómeno de masas. Aún no había caído el sol cuando decenas de fans se agolpaban a las puertas del recinto. A las 20:00 horas, la carrera por conseguir el mejor sitio se convirtió en un ritual previo a la descarga de energía que estaba por venir. Finalista de Operación Triunfo y ganador de Jotalent, el joven aragonés presentó en directo su primer disco, Recardalino, en el que fusiona tradición y modernidad con una naturalidad pasmosa.

Con una producción contundente —en la que se nota la mano de Marcel Bagés— y una interpretación apasionada, Bona ofreció una lectura contemporánea de la jota aragonesa que no dejó indiferente a nadie. Los temas iniciales, Moncayo y Virgen de Magallón, fueron toda una declaración de intenciones, y en el resto del repertorio hubo espacio para baladas íntimas, destellos de rock e incluso una versión muy sentida de Toda la noche en la calle, de sus admirados Amaral. El cierre fue especialmente emotivo con La magallonera y Mis tías, dos canciones que desataron una oleada de emoción y orgullo popular entre un público que, literalmente, se lanzó al pantano a celebrar. La jota pop ha encontrado en Bona una nueva voz que la proyecta hacia el futuro sin perder sus raíces.

El concierto de Juanjo Bona levantó una gran expectación entre sus fans. JAIME ORIZ

Y entonces llegó el momento del desenfreno. Con una puesta en escena eléctrica y una energía arrolladora, el dúo Delaporte —formado por Sandra Delaporte y Sergio Salvi— tomó el relevo con un espectáculo que fue pura adrenalina. Apoyados por batería y teclista, sacaron todo su arsenal tecno pop para incendiar el escenario. Sandra, hiperactiva y magnética, convirtió cada canción en un derroche de vitalidad: saltaba, gritaba, bailaba, se fundía con el público. Sergio, más contenido, pero igual de preciso, lanzaba las bases electrónicas desde su torre de sintetizadores sin dar tregua.

Abrieron con temas potentes como Un jardín y Soy de aquí, con toques latinos y una intensidad que fue in crescendo. La temperatura subió aún más con Ángel caído y una versión explosiva de Toro de El Columpio Asesino. Pero el clímax llegó con el himno Cariñito, reinterpretado con su sello personal, seguido por la descarga techno de Techno rico y el frenesí final de Cagarla, un tema que lo resume todo con una frase: “si no, para qué estás vivo”.

La jornada fue un baño de vitalidad, libertad y conexión emocional con un público joven que respondió con entusiasmo y devoción. Pirineos Sur demostró una vez más que sabe renovarse sin perder su esencia, dando espacio a artistas que, desde distintos estilos, siguen hilando tradición y vanguardia.

El dúo Delaporte —formado por Sandra Delaporte y Sergio Salvi— tomó el relevo con un espectáculo que fue pura adrenalina. JAIME ORIZ

Para los próximos días, la programación continúa con grandes nombres. Este sábado se estrena en el festival Amaia, presentando su nuevo trabajo Si Abro Los Ojos No Es Real, acompañada por Valeria Castro. El sábado será el turno de Viva Suecia y Ultraligera, en lo que promete ser otro lleno absoluto. Y hasta el 27 de julio, el cartel reserva aún joyas como Nathy Peluso, Elena Rose, Zaz, Julieta Venegas, Ben Harper o Residente.

Para acceder al recinto se mantiene el sistema de movilidad sostenible: a pie por la vía verde, en bicicleta o mediante autobuses lanzadera desde Sallent de Gállego y Formigal. Una apuesta por el respeto al entorno natural que también es seña de identidad del festival.

Pirineos Sur continúa su travesía, cada vez más diverso, más joven, más vibrante. Y lo vivido este viernes en Lanuza será difícil de olvidar.

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