Para ver este sitio web deber tener activado JavaScript en tu navegador. Haz click aqui para ver como activar Javascript

El atrio de la Catedral de Jaca estaba bañado por la luz dorada del atardecer cuando el Santo Grial cruzó, entre aplausos, el arco de su portada románica. Allí, bajo el crismón trinitario y las piedras que han visto pasar siglos de historia, finalizaba la visita de una de las reliquias más veneradas de la cristiandad, tras dos intensas jornadas vividas en San Juan de la Peña y la capital jacetana.

Este contenido es solo para suscriptores
Únete ahora
¿Ya eres miembro? Accede aquí
No Comments Yet

Comments are closed