El obispo Pedro Aguado presidió la solemne Dedicación de la iglesia

Consagración de la iglesia de Badaguás por el obispo de la diócesis, Pedro Aguado. MACU GARCÍA CASAMAYOR
El pasado sábado, 12 de julio, la comunidad de Badaguás vivió un momento profundamente emotivo con la Dedicación de su iglesia parroquial, un rito litúrgico de gran significado que no se celebraba en la Diócesis de Jaca desde hacía muchos años. La ceremonia fue presidida por el nuevo obispo diocesano, Pedro Aguado Cuesta, en un ambiente de recogimiento que compartieron vecinos y residentes.
Aunque la iglesia de Badaguás viene acogiendo regularmente la misa dominical y otros actos religiosos, aún no se había celebrado su solemne Dedicación, que marca el reconocimiento pleno del templo como casa de Dios y lugar sagrado para la comunidad cristiana. El acto, cuidadosamente preparado por el párroco y la feligresía, fue vivido con especial intensidad y simbolismo.
Durante la liturgia, se llevaron a cabo los ritos propios de la Dedicación: la consagración del altar con el santo Crisma —aceite bendecido en la Misa Crismal del Miércoles Santo— y la aspersión de los muros del templo, como signos de santificación del espacio. El altar, corazón litúrgico del templo, fue ungido con solemnidad por el obispo Pedro Aguado, marcando así el comienzo de una nueva etapa para la vida cristiana en Badaguás, como informó Macu García Casamayor, presente en los actos.
La ceremonia estuvo cargada de sentido espiritual y fue especialmente emotiva para los vecinos más mayores, que han sido testigos del devenir del pueblo y de su templo, así como para los nuevos habitantes que han encontrado en la iglesia un punto de referencia comunitaria. Las palabras del obispo y el clima de oración que envolvió la celebración dejaron huella entre los asistentes.
Como broche final, se procedió a la firma del Acta de la Dedicación, un documento canónico que da fe del acontecimiento, rubricado por el obispo Pedro Aguado, el párroco y dos testigos, dejando constancia oficial de un día que ya forma parte de la historia de la parroquia.
Desde la Diócesis y desde la propia comunidad de Badaguás se felicitó calurosamente a todos los que han hecho posible esta jornada, y muy especialmente al párroco, por su empeño constante en mantener viva la llama de la fe y la vitalidad del templo. La iglesia de Badaguás, ya oficialmente dedicada, sigue siendo —y lo será aún más— un templo vivo, al servicio de su pueblo.




