
Los Danzantes de Santa Orosia trucando los palos, acompañados de los romeros y asistentes a la bendición de la hornacina en la huerta Fuerte Marchán, en una imagen facilitada por Pedro Larraz.
En un gesto de devoción y arraigo a las tradiciones, se inauguró el 24 de junio una hornacina dedicada a santa Orosia en la entrada de la huerta Fuente Marchán, junto al histórico Camino del Pastor. Fue precisamente en ese punto del trayecto que recorren los romeros desde Guasa hacia Jaca cuando, al comienzo de una tarde calurosa, se vivió uno de los momentos más entrañables de las vísperas de la patrona.
La hornacina, esculpida en piedra por el artista jacetano Pedro Larraz, reproduce con delicadeza el perfil del templete de la plaza Biscós donde se veneró la reliquia de la Santa. Una imagen de santa Orosia está encajada en una cavidad, acompañada por flores y las figuras de un danzante y un romero, además de referencias a Jaca y Yebra de Basa.
Este acto no formaba parte del programa oficial, pero se convirtió en una parada íntima de fervor popular, en este tramo del camino donde se funden los pasos de los romeros y la devoción orosiana.
El encuentro, de ambiente familiar, reunió a los romeros y los Danzantes de Santa Orosia, que ofrecieron varias mudanzas de palos junto a la hornacina. Fue un homenaje silencioso, hecho de miradas y gestos. Javier Casaus, anfitrión y danzante, evocó la profunda devoción que sus padres han profesado a la santa, reflejada desde hace años en un pequeño monolito que presidía la entrada de la finca y que fue erigido por Francisco Casaus Aso utilizando piedras del huerto. Con el tiempo, y al paso de los romeros el día de san Juan, era bendecido por el sacerdote, convirtiéndose en una tradición que ha perdurado con los años.
Con esta nueva hornacina, esa tradición se transforma ahora en una presencia duradera, esculpida en piedra y rito, alimentada por Benedicta García Bandrés, viuda de Francisco Casaus, que vivió con emoción la bendición de este pequeño santuario.
Tras ello, los Romeros del Cuerpo de Santa Orosia continuaron la marcha y fueron recibidos, como manda la costumbre, por los cabildos municipal y catedralicio en las inmediaciones del monasterio de las Benedictinas. En la iglesia de San Ginés se celebró el rezo que precede a la procesión de vísperas, que culminó en la catedral de Jaca.