“Me siento orgulloso de haber nacido en Jaca, de la que estoy enamorado”
En una jornada tan ardiente como festiva, Jaca dio inicio a sus fiestas patronales en honor a santa Orosia y san Pedro con la lectura del pregón ante la casa consistorial. Entre aplausos, pañuelos al viento y al son de las charangas, José María Vizcarra se convirtió oficialmente en el pregonero de las fiestas patronales de 2025, rodeado de un ambiente que bien conoce y que él mismo ha contribuido a alimentar durante décadas: el de las peñas, la ciudadanía y el amor profundo por Jaca.
Arropado por el alcalde, Carlos Serrano, los presidentes de las tres peñas de Jaca —Marisa López (Estrapalucio), Daniel Orduna (Enta Debán) y Belén Bonis (Charumba)— y miembros de la corporación municipal y del Consejo Sectorial de Fiestas, Vizcarra no necesitó alzar demasiado la voz para hacerse oír: el calor humano de los presentes bastó para amplificar cada una de sus sentidas y emocionadas palabras.
El alcalde fue el primero en intervenir, definiendo a Vizcarra como una persona “entrañable”, que “lo ha hecho todo por Jaca, por el asociacionismo, por las peñas y sobre todo por nuestras fiestas”. Para Serrano, el pregonero tiene “la marca propia de Jaca, muy de Jaca”, un sello que lo convierte en un referente ciudadano.
A continuación, Vizcarra tomó la palabra, entre ovaciones y gestos de cariño. “Me siento orgulloso de haber nacido en Jaca, de la que estoy enamorado: cada rincón, cada calle, con una mención especial para la calle del Carmen, en la que nací, me crie, aprendí, trabajé y divertí”, comenzó emocionado. Desde ahí desplegó un pregón lleno de recuerdos, reconocimientos y entusiasmo que quiso compartir con toda la ciudadanía.
Uno de los ejes de su discurso fue el papel de las peñas como alma de la ciudad. “¡Enta Debán! ¡Charumba! ¡Estrapalucio! Sois la fuerza y la alegría de nuestra ciudad”, proclamó con énfasis, agradeciendo a todas ellas su implicación continua para mantener viva la llama de la tradición y la diversión. Mención especial mereció Estrapalucio, su peña de toda la vida, de la que es socio fundador desde hace 35 años y que presidió durante dos décadas. “Gracias por ser una gran familia para mí”, les dijo, visiblemente emocionado.
El pregonero repasó también su historial de compromiso con Jaca, recordando su etapa como presidente del Centro de Iniciativa y Turismo (CIT) en los años 80 y 90, su participación en el Consejo Sectorial de Fiestas, y su impulso a las fiestas de los barrios, en especial en la calle del Carmen, donde promovió la venta en la calle para dinamizar el comercio local, una práctica que aún pervive.
Pero más allá de sus logros públicos, Vizcarra se detuvo con especial ternura en su círculo íntimo. “Mi familia es el pilar fundamental de mi vida”, afirmó. Y dedicó un agradecimiento muy especial a su esposa, “que se merece ser pregonera junto a mí. Ella es mi compañera de viaje, ¡mi Sancho Panza!, ¡mi mejor consejero!”, aseguró.
Finalizó su intervención con un llamamiento festivo: “¡Viva Jaca! ¡Qué suene el cohete! ¡Qué suene la música! ¡Qué comience la fiesta! ¡Viva santa Orosia y san Pedro 2025!”. Un estallido de aplausos cerró sus palabras, seguido del gesto simbólico que unió a los representantes de las peñas, al pregonero y al alcalde en un abrazo con pañuelos enlazados.
Luego, ya en el salón de recepciones de la casa consistorial, tuvo lugar el acto protocolario de entrega del pergamino que lo acredita como pregonero. Carlos Serrano volvió a tomar la palabra, esta vez con más calma, para remarcar que Vizcarra “ha dedicado toda su vida de forma altruista a mejorar Jaca”, y que su elección como pregonero “es también una forma de pasar a la historia”.
Vizcarra respondió diciendo: “¿Qué he hecho yo para merecer esto?”, se preguntó. “¿No tenemos la obligación todos los ciudadanos de trabajar por lo que amamos?”. Su respuesta vino seguida de una declaración de amor y compromiso con su ciudad: “En este momento yo amo a Jaca”. Recordó también a la persona que propuso su nombre como pregonero —sin decirlo, aunque estaba presente en el acto—, agradeció los mensajes de cariño recibidos y se reafirmó en su idea de que “el éxito no es de uno solo, sino de todos”.
El acto concluyó con un brindis cargado de complicidad. El alcalde cedió el honor al pregonero, bromeando con que “si José Mari no es alcalde es porque no ha querido”. Vizcarra, entre risas, replicó: “No estoy preparado para eso, no sé llevar ni mi casa…”. Pero su voz se tornó solemne para cerrar con una de sus máximas: “Siempre digo que hay una mano blanca que protege… y a mí me ha protegido”, aseguró.















