Sabemos, y está perfectamente demostrado que la devoción a Santa Orosia en el Véneto y algunas localidades del norte de Italia fue llevada por soldados jacetanos enrolados en las tropas hispánicas que guerreaban por aquellas tierras durante los siglos XV y XVI.
Pero hace unos años, alguien importante en el mundo de la cultura, cuyo nombre no importa, me preguntó la razón de la devoción a Santa Orosia en las Cinco Villas, cuando esta zona, históricamente perteneciente al Obispado de Pamplona, –llamada entonces ARCIPRESTAZGO DE VALDONSELLA– no fue incorporada al Obispado de Jaca hasta una fecha tan tardía como 1785.