
Marcos Lera durante la presentación de la Memoria 2024 de Cáritas Diocesana. EL PIRINEO ARAGONÉS
Tras meses de trámites y obras, el nuevo centro de día para personas mayores impulsado por Cáritas Diocesana de Jaca está más cerca que nunca de convertirse en realidad. Ubicado en la calle del Coso de Jaca, el centro A casa nuestra ha superado recientemente la inspección del Instituto Aragonés de Servicios Sociales (IASS), un paso necesario en el proceso de autorización administrativa para su apertura a lo largo de este año 2025.
Marcos Lera, director de Cáritas Diocesana, explicó que la documentación fue entregada en julio de 2024 y la inspección se realizó finalmente en junio de 2025. “La administración es compleja, pero hemos pasado ya la inspección, y estamos a la espera del informe definitivo. La visita fue razonablemente bien, aunque hay algunas subsanaciones que debemos acometer”, señaló.
El reglamento que regula estos centros en Aragón data de 1992 y ha sido superado por múltiples normativas posteriores, especialmente en accesibilidad, prevención de incendios y manejo de personas dependientes. “No hay errores graves, pero sí detalles técnicos que tenemos que adaptar. Se trata más de interpretar bien la ley que de corregir fallos de fondo”, precisó Lera.
La previsión es que se conceda una autorización provisional, que permitirá comenzar a funcionar mientras se culminan las mejoras requeridas. La idea es empezar con un turno de mañana, con unas 24 plazas simultáneas, pudiendo llegar en un futuro a atender hasta 50 personas al día entre los turnos de mañana y tarde.
El centro contará inicialmente con una directora (ya integrada en el equipo de Cáritas), un técnico y dos auxiliares. Si la demanda lo exige, se ampliará la jornada a turno completo y días festivos. “La demanda ya existe. Recibimos muchas llamadas de familias preguntando cuándo vamos a abrir”, reconoció Lera.
El servicio tendrá un coste para las familias usuarias, aunque Cáritas estudiará fórmulas para ayudar total o parcialmente a quienes no puedan asumirlo. Además, se contempla que algunas personas puedan aplicar parte de su prestación por dependencia para financiar su asistencia. “El centro tiene que ser sostenible, pero no excluyente. Es un proyecto social, no un negocio”, subrayó el director.
El edificio que alberga el centro fue concebido como un espacio integral, con otras dependencias y servicios, lo que ha supuesto una inversión considerable. De hecho, Lera destaca la magnitud del esfuerzo económico y humano invertido por Cáritas Diocesana en este ambicioso proyecto.
