La organización presenta su memoria de 2024 con un llamamiento urgente a la solidaridad y el voluntariado

Marcos Lera y Fernando Jordan presentando la Memoria 2024 de Cáritas Diocesana. EL PIRINEO ARAGONÉS
En la antesala de la celebración del Corpus Christi, Cáritas Diocesana de Jaca presentó este miércoles 18 de junio su Memoria 2024, un retrato social elaborado desde el compromiso diario con las personas en situación de vulnerabilidad. La presentación, que tuvo lugar en la sede de la entidad en Jaca, estuvo presidida por Fernando Jordán, delegado episcopal, y Marcos Lera, director de Cáritas Diocesana, quienes abordaron los principales retos sociales del territorio diocesano: la dificultad para acceder a una vivienda digna, el empleo precario y las trabas que afrontan las personas migrantes.
“Mientras haya personas, hay esperanza”, recordó Fernando Jordán, citando el lema de este año para el Día de la Caridad. A su juicio, la celebración del Corpus Christi debe entenderse como una invitación a “compartir con los hermanos necesitados” frente a una sociedad marcada por la “violencia, la desesperación y la falta de oportunidades”. El delegado puso en valor la labor de Cáritas como espacio de escucha y acción transformadora. “No preguntamos cómo son quienes llaman a nuestra puerta, simplemente los escuchamos y acompañamos en su camino”, aseguró.
El impacto de la precariedad: cuando tener trabajo no basta
Durante su intervención, Marcos Lera incidió en la creciente desigualdad que se vive también en la diócesis de Jaca. “Muchas personas que nos piden ayuda trabajan, pero no llegan a final de mes. El empleo ya no garantiza una vida digna”, denunció. Esta realidad se traduce en una demanda sostenida de apoyo económico y asistencia básica por parte de la organización, que en 2024 atendió a 459 hogares y 1.197 personas solo en los programas de acogida y acompañamiento a familias de Jaca y Sabiñánigo.
Las dificultades para acceder a una vivienda son cada vez mayores, especialmente para los jóvenes. Los alquileres han subido y adquirir una casa es prácticamente imposible para muchas familias. “La vivienda se ha convertido en un factor multiplicador de la pobreza”, explicó Lera, quien relacionó este problema con el aumento del número de hogares que requieren ayuda para cubrir necesidades básicas. En 2024, Cáritas distribuyó más de 52 toneladas de alimentos, ropa y productos de higiene entre 688 personas, además de apoyar con ayudas económicas a 99 hogares.
Migración y derechos: puertas abiertas frente a muros administrativos
Otro de los focos de atención fue la situación de las personas migrantes, muchas de ellas en situación administrativa irregular. “Desde Cáritas no solo las atendemos, también denunciamos que no tengan reconocidos sus derechos. Nadie debería ser invisible”, subrayó el director de la organización. Esta reivindicación se traduce en una apuesta constante por el acompañamiento, la integración y el empoderamiento, tanto en los servicios directos como en los programas formativos.
En este sentido, los talleres de habilidades sociales y laborales se han consolidado como una herramienta fundamental para apoyar a mujeres en riesgo de exclusión. En 2024 se realizaron cuatro talleres —dos en Sabiñánigo y dos en Jaca— en los que participaron 47 mujeres. Se trata de una intervención sociocomunitaria que combina formación en autoestima, relaciones personales y acceso al empleo.
Mayores y soledad: hacia una red de apoyo mutuo
La atención a las personas mayores, especialmente a aquellas que viven solas, es otro de los ejes prioritarios para Cáritas. El programa de acompañamiento promueve la creación de vínculos interpersonales mediante el voluntariado y acciones comunitarias. Este esfuerzo se complementará próximamente con la apertura del centro de día “A casa nuestra”, cuyo proceso de puesta en marcha está en su fase final. Este proyecto, uno de los más ambiciosos de la organización, ha generado ya una alta demanda entre la población local.
Proyectos vivos: comunidad, salud y prevención
La Memoria 2024 también recoge otros programas como el Centro de Solidaridad Interdiocesano, que trabaja con personas con adicciones y ha iniciado un proyecto específico de prevención del suicidio en adolescentes, derivado de las intervenciones en centros educativos. En paralelo, Cáritas sigue implicada en la erradicación del chabolismo en el barrio de San Jorge, donde actualmente viven 19 familias afectadas por la futura construcción de la autovía. El proyecto se desarrolla junto al Ayuntamiento de Jaca y la Fundación Thomas de Sabba, única en España por su estructura compartida entre Cáritas, el consistorio y representantes de la población gitana.
Otra línea de acción es el programa Tiempo de parroquia, un espacio de animación comunitaria que se ha extendido al valle de Broto y otras localidades. “Tomar café, compartir una partida de parchís o rezar juntos son gestos que construyen comunidad y esperanza”, explicó Lera.
Ingresos y gastos: sostenibilidad desde la solidaridad
En cuanto a los recursos económicos, Cáritas Diocesana de Jaca gestionó en 2024 un total de 493.943,21 euros, incluyendo las aportaciones de los socios, donantes y empresas, así como las subvenciones públicas (Gobierno de Aragón, Unión Europea, Diputación Provincial y las administraciones locales).
Los gastos se distribuyen de la siguiente manera: el proyecto de acogida y asistencia a familias supone la mayor partida, con 340.521,4 euros, seguido del programa de mayores (35.710,31), atención a la mujer (16.939,78), salud (10.893,32) y animación comunitaria (10.882,82). El resto se destina a administración, sensibilización, comunicación y otros proyectos.
Cáritas Diocesana de Jaca cierra su Memoria 2024 con una llamada urgente a la ciudadanía. “Necesitamos voluntarios estables, personas que se comprometan con la despensa solidaria, el ropero y el acompañamiento. El compromiso cuesta, pero es imprescindible”, remarcó Marcos Lera. La organización recuerda que es posible colaborar como socio, donante (Bizum 05048) o voluntario, y anima a todos a participar en la red solidaria diocesana.