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La asociación recordó uno de sus proyectos más emblemáticos en la visita cultural a los pueblos de La Solana con motivo de su 40.º aniversario

Francisco González Puértolas, presidente de la Asociación Sancho Ramírez, recogió la placa de reconocimiento entregada por los vecinos de Abay. FERNANDO PASCUAL

La iglesia románica de San Andrés de Abay, cuya restauración fue uno de los primeros grandes logros de la Asociación Sancho Ramírez, se convirtió el pasado 7 de junio en el eje simbólico de una visita cultural organizada por esta entidad con motivo de su 40.º aniversario. El recorrido incluyó también las localidades e iglesias de Asieso, Guasillo y Banaguás, y puso en valor el patrimonio de La Solana, un conjunto de pueblos del término municipal de Jaca que conservan espléndidas muestras del románico rural.

La jornada tuvo un fuerte componente conmemorativo. No solo por su cercanía a la fecha fundacional de la asociación (1 de junio de 1985), sino también porque Abay fue escenario de una de las primeras intervenciones integrales llevadas a cabo por este colectivo ciudadano, que en aquel momento aún podía implicarse directamente en tareas de restauración del patrimonio monumental. Hoy, esta labor corresponde a empresas especializadas bajo supervisión de la Dirección General de Patrimonio del Gobierno de Aragón.

La iglesia de San Andrés, declarada Bien de Interés Cultural, se hallaba en un estado muy deteriorado cuando la Asociación Sancho Ramírez acometió su restauración entre 1987 y 1990. El edificio, de origen románico (siglos XI-XII), había sido profundamente transformado a lo largo del tiempo, en especial en los siglos XVI y XVIII, que añadieron naves laterales, un coro elevado y recrecieron su torre. La actuación de los voluntarios de Sancho Ramírez devolvió visibilidad a la estructura románica original, eliminando añadidos sin valor artístico, consolidando muros, recuperando elementos ocultos —como una cruz procesional del siglo XII decorada con símbolos del tetramorfos— y dignificando la imagen del templo como testimonio vivo de la historia jacetana.

En la reciente visita, tras recorrer las iglesias de San Andrés de Asieso (siglo XII) y San Juan Bautista de Banaguás (siglo XI), los participantes llegaron a Abay, donde Íñigo Ena y Rafael Mayayo ofrecieron un concierto de clarinete a los vecinos y visitantes. El acto continuó con un almuerzo en el centro social y una proyección de diapositivas a cargo de Ángel Mesado —primer presidente de la asociación y uno de los impulsores de aquellas obras— sobre el proceso de restauración de finales de los años 80. Gaspar Salinas, vecino del pueblo y pieza clave en los trabajos, ofreció detalles de la intervención que se realizó.

El homenaje culminó con la entrega de una placa conmemorativa por parte de la alcaldesa y varios vecinos del pueblo, en reconocimiento al compromiso mantenido durante cuatro décadas por la Asociación Sancho Ramírez. Este retorno a Abay no fue solo una visita cultural, sino también una reafirmación de los valores que han guiado la trayectoria de esta entidad: la defensa del patrimonio, el trabajo voluntario y el amor por una tierra cuya memoria se preserva en piedra.

Visita a La Solana: Asieso, Guasillo, Banaguás y Abay. FERNANDO PASCUAL
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