Para ver este sitio web deber tener activado JavaScript en tu navegador. Haz click aqui para ver como activar Javascript
Cruceros y Danzantes de Santa Orosia posando junto a la imagen de san Indalecio al final de la romería. MIGUEL BARRUTIA DE PABLO

Este domingo, 8 de junio de 2025, se celebró en la pradera y monasterio viejo de San Juan de la Peña el tradicional acto del “Voto a San Indalecio”, que desde hace 838 años se sigue realizando, aunque la asistencia es cada vez menos numerosa.

En 1084, dos monjes del naciente monasterio de San Juan de la Peña y un caballero proscrito fueron a buscar los restos de San Indalecio. El motivo que los movía era bien distinto: los monjes querían ganar una gran reliquia para el monasterio y elevar su estatus en él. En cambio, el caballero quería redimirse de sus pecados y conseguir el perdón del rey.

Tras seis meses de búsqueda, trajeron los despojos del santo al monasterio y los entregaron al abad. Durante los cien años siguientes, vieron cómo la devoción a este santo aumentaba y atraía a un gran número de peregrinos y devotos que acudían a pedir por sus cosechas o para sanar sus males, entregando importantes donaciones o limosnas. Pero esta muchedumbre alteraba la tranquila vida monacal. Había que mantener estas peregrinaciones por los beneficios que otorgaban, pero no podían permitir este continuo ir y venir de fieles en el monasterio.

Así, en 1187, promovido por el abad, se procedió a establecer el Voto a San Indalecio, de manera que, mediante juramento voluntario, 238 pueblos se comprometían a acudir una vez al año a venerar al santo. Para evitar las molestias en la vida del monasterio, se construyó una ermita en la pradera de San Indalecio, zona más amable y soleada para concentrar a los devotos, y en esta ermita se guardaron los despojos del santo. Solo era necesario destacar a uno o dos monjes a la ermita para custodiar dichos restos y hacerse cargo de las donaciones y limosnas.

Esta ermita, en 1713, estaba ruinosa y se derribó para construir otra (cosa que no se hizo). Durante unos años, el cuerpo de San Indalecio se guardó en el monasterio (entonces ya era el alto o nuevo) y, posteriormente, se realizó una capilla anexa a la casa del guarda, donde se sigue custodiando la figura del santo, pero no el cuerpo, que se bajó a la catedral de Jaca, donde actualmente permanece en una urna bajo el altar.

Antiguamente acudían al Voto los 238 pueblos que realizaron el juramento, y de cada pueblo debía asistir uno de cada casa acompañado por la cruz procesional de su parroquia. Posteriormente, y dentro de la Edad Media, se fueron abandonando muchos pueblos (despoblados medievales), quedando reducido el número de asistentes. Actualmente solo acude la cruz parroquial de cada pueblo portada por un vecino, y no de todos los pueblos, ya que de algunos no acude nadie (por falta de fe, de tiempo o de ganas).

Junto a la capilla de San Indalecio (pradera) se reúnen las cruces, que son recibidas por la de Botaya (término al que pertenece esta zona). Seguidamente, las cruces y el santo, sobre una peana, se bajan en procesión al monasterio viejo, acompañados del resto de devotos cantando letanías. En el monasterio viejo se oficia una misa, y este año 2025 los tres ábsides románicos de la iglesia estaban recién restaurados y se estrenaban con esta misa. Después de haber pasado lista de las cruces asistentes (para rellenar el acta), se vuelve a subir a la pradera en procesión, donde son despedidas las cruces asistentes.

De los 238 pueblos que realizaron el juramento, 33 son del Alto Gállego, 20 de la Hoya de Huesca, 17 de las Cinco Villas y 168 de la Jacetania. Pero de estos últimos hay que restar los pueblos que se abandonaron en la Edad Media, que son 87, y los 13 que se abandonaron en la década de 1960-70 (Larrosa, Bescós…), quedando solo 68 pueblos de la Jacetania en disposición de realizar el Voto. Esta vez han asistido solamente 33 cruces de la Jacetania, dos de la Hoya de Huesca (Villalangua y Santa María de la Peña) y una del Alto Gállego (Senegüe-Sorripas). Pero, a pesar de que muchos pueblos de la Jacetania no asisten, algunos antiguos vecinos de pueblos deshabitados como Esco y Bescós siguen llevando sus cruces.

El Voto a San Indalecio aún guarda un misterio en su acta de juramento, pues realizaron el juramento 238 pueblos y luego aparecen citados uno a uno agrupados por zonas o valles, y si los contamos solo hay 234 en el listado. ¿Se olvidaron de cuatro? Y si es así, ¿estos cuatro son de la Jacetania o de otras comarcas? ¿Son pueblos vivos o desaparecidos? Debemos tener en cuenta que el juramento del Voto no fue obligatorio, y algunos no lo realizaron.

Parece un poco inverosímil el olvido de cuatro pueblos, y quizás habría que buscar otra explicación. Esto nos llevó a observar que, cuando se pasa lista, no se citan los pueblos, sino las cruces parroquiales. Y de Jaca asisten dos cruces: una de Santiago y otra de la catedral (un pueblo con dos cruces), a pesar de que en 2025 la de la catedral no ha asistido. ¿Podría el número 238 referirse a cruces correspondientes a 234 pueblos? ¿Podría en 1187 asistir también una cruz del Obispado de Jaca, o la cruz de los canónigos de la catedral, o incluso la de Santa Orosia? ¿Podría también en 1187 asistir, del pueblo de Santa Cruz de la Serós, la cruz parroquial por un lado y la del convento de Benitas por otro?

Este misterio, a día de hoy, está sin resolver.

Firmado: MIGUEL ÁNGEL BARRUTIA DE PABLO

En las imágenes superiores, antigua ermita derruida, actual capilla de San Indalecio (exterior e interior) y varios momentos de la romería, finalizando con la misa oficiada en el Monasterio Viejo de San Juan de la Peña. MIGUEL BARRUTIA DE PABLO
No Comments Yet

Comments are closed