
Detalle del sarcófago de Doña Sancha que se ubica en el Monasterio de las Madres Benedictinas. EL PIRINEO ARAGONÉS
Un colectivo ciudadano de Jaca ha puesto en marcha una campaña de recogida de firmas para apoyar la iniciativa que reclama a la administración la declaración urgente del conjunto del Monasterio de las Benedictinas como Bien de Interés Cultural (BIC). El objetivo es preservar este valioso patrimonio y evitar que se pierda su titularidad o su esencia espiritual y cultural.
El monasterio, sede histórica de la comunidad benedictina trasladada desde Santa Cruz de la Serós en 1555, custodia el sarcófago de la condesa Doña Sancha, una figura clave en los orígenes del reino de Aragón y del monacato femenino en la zona. Para dar voz al alma de este legado, la propia Doña Sancha se dirige, en una carta escrita en primera persona, a los ciudadanos de Jaca. Su mensaje se convierte de esta forma en el eje simbólico de la campaña.
Doña Sancha a los ciudadanos de Jaca
Queridos ciudadanos:
Todos conocéis mi historia, incluso habéis tomado mi nombre para alguna asociación de la ciudad. Sé que me tenéis aprecio e incluso cierta admiración.
Ahora, sin embargo, me revuelvo, inquieta y furiosa, en mi sarcófago porque me agobian las voces que me llegan del exterior. Sé que mis hermanas, las que vivían hasta hace muy poco en el monasterio que fue mi casa, han sido, en cierto modo, desahuciadas por estar mayores y enfermas. Algunos dicen, incluso, que todo el conjunto, donde estoy reposando desde hace 400 años, está a la venta y yo… ¡no me lo puedo creer!
¡Con la cantidad de follones que se organizan cuando a alguna familia se la obliga a irse de su casa! ¿Por qué no se ha respetado del mismo modo a mis hermanas? ¿Es verdad que los ciudadanos no sabían lo que pasaba? Entonces, será que alguien ha debido hacer muy bien su trabajo para lograr un despido tan discreto. Es cierto que se ha hecho todo a la luz del día, pero para que nadie moleste, con más oscuridad de la que hay en mi sepulcro.
No lo entiendo. ¿Puede ser que esta ciudad, que ha hecho tanto teatro con mi personaje, me dé ahora la espalda? ¿Es posible que llene la calle Mayor para cantar batallas pasadas y no lo haga para afrontar los problemas actuales? No puedo admitir que se deje manejar sin mover ni un dedo o que lo único que se le ocurra sea recomprar lo que los jacetanos de antaño nos regalaron.
Mis hermanas ya se han ido, es verdad, incluso se han llevado el columbario, y es difícil que vuelvan en el corto plazo. Pero la vida da muchas vueltas y me duele que pierdan la propiedad y su herencia: la espiritualidad y sabiduría que transmite un monasterio que aún podría aportar mucho a esta ciudad.
Tuve que afrontar muchas crisis y problemas en vida y creía que ya me tocaba descansar y dormir tranquila. Esta situación, sin embargo, me ha obligado a despertar e intentar pedir vuestra ayuda porque ya no puedo afrontarla sola. Sé que algunos intentan convertir mi monasterio en un Bien de Interés Cultural (BIC) que podría ser gestionado por una fundación o un consorcio similar al de la Ciudadela, y esa es una buena idea. Sin embargo, sospecho que hay importantes intereses económicos ocultos y que, sin el apoyo de toda la ciudad, no conseguirán convencer a las autoridades.
Os necesito, contribuí a hacer grande un reino y ahora os invito a despertar conmigo y a ayudarme a que esta ciudad siga siendo también grande.
Con mi mayor afecto.