El establecimiento del Grupo Inturmark Hoteles presentó el nuevo menú de verano con platos “falsos”, maridajes cerveceros y una cocina informal que busca romper moldes

El chef Alberto J. Sánchez junto al personal del Gastrobar El Perdido al finalizar la degustación. EL PIRINEO ARAGONÉS
El Gastrobar El Perdido, ubicado en el número 37 de la avenida de Francia de Jaca, presentó su nueva carta de primavera-verano con una propuesta culinaria tan refrescante como atrevida. Bajo el sello del Grupo Inturmark Hoteles, el establecimiento organizó una degustación maridada con cervezas artesanales de Estrella Galicia que reunió a medios de comunicación, profesionales del sector turístico y amantes de la gastronomía.
El menú de presentación fue una demostración de creatividad y técnica. “Hemos apostado por lo que llamamos ‘falsos platos’: falso arroz, falso solomillo, falso boletus…”, señaló Pedro Marco, administrador del grupo, al concluir la degustación. La idea, según explicó, es sencilla pero audaz: “Queremos divertir, sorprender, salirnos de los estándares y ofrecer sabores distintos, con una presentación cuidada y un servicio esmerado, pero en un ambiente informal y cercano”.
La degustación comenzó con un aperitivo tan llamativo como sabroso: un salmorejo de cereza con sardina ahumada y caviar de frambuesa y lima, maridado con una 1906 Irish Red Ale que realzaba los contrastes frutales del plato.
Entre los entrantes, presentados por el jefe de cocina del Grupo Inturmark Hoteles, Alberto J. Sánchez, destacó el mural tricolor de puerros, espárragos blancos y trigueros confitados con papada de cerdo duroc a baja temperatura y croqueta de yema trufada, junto con un falso risotto de puntalette con verduritas y chipirones suavizado con espuma de azafrán del Jiloca. Cada propuesta iba acompañada de una cerveza artesanal diferente, como la Lupia Herbal Nugget o la Brewdog Wingman, elegidas por el maestro cervecero Unai para potenciar matices y texturas.
Los platos principales mantuvieron el mismo tono atrevido. La pata de pulpo a la plancha con patatas revolconas y chips crujientes de boniato y yuca se sirvió con una 1906 Reserva Especial, mientras que el falso solomillo —en realidad magret de pato— llegó con salsa agridulce de cacao y manzana confitada con cítricos, acompañado de una 1906 Red Vintage, un maridaje elegante y complejo.
Como broche final, el postre homenajeó uno de los éxitos del establecimiento: el falso boletus, premiado en el concurso de tapas de 2024, reinterpretado con un toque veraniego y acompañado de la intensa 1906 Black Coupage.
Cocina informal, espíritu gastronómico
Pedro Marco insistió durante la presentación en que la filosofía de El Perdido “no es la de un restaurante al uso, ni la de una simple cafetería, sino un punto intermedio donde convivan lo gastronómico y lo informal”. El espacio, abierto hace ya un tiempo dentro del Hotel Oroel, ha buscado desde sus inicios consolidarse como una alternativa diferente en Jaca. “Hay platos basados en productos tradicionales, pero siempre les damos un toque gamberro”, apuntó.
Según Marco, la carta que ahora se presenta no será cerrada. “Cada plato podrá pedirse por separado, y más adelante ofreceremos otro menú degustación diferente”, anunció. Además, destacó la buena acogida que están teniendo entre un público diverso, con especial conexión con gente joven que valora tanto las hamburguesas o crepes como las propuestas más gourmet.
De arriba a abajo: salmorejo; mural tricolor; falso rissotto; pata de pulpo a la plancha; falso solomillo de magret de pato, y falso boletus (postre). EL PIRINEO ARAGONÉS
Maridar con cerveza, una apuesta atrevida
Una de las claves de esta degustación fue el maridaje exclusivo con cervezas, “algo poco habitual”, como reconoció el propio Pedro Marco. “Siempre se marida con vinos, pero la cerveza también tiene muchas variedades que permiten crear armonías sorprendentes con platos muy distintos”.
La colaboración con Estrella Galicia, que patrocinó la presentación, ha permitido reforzar esta línea innovadora. La selección cervecera —con etiquetas como Irish Red Ale, Brewdog Wingman o Black Coupage— funcionó como hilo conductor de una experiencia que pretende, en palabras de Marco, “dar motivos para volver”.








