
Lilo y Stitch (2025)
Duración: 108 min. País: Estados Unidos. Dirección:Dean Fleischer-Camp. Guion: Chris Kekaniokalani Bright, Mike Van Waes. Personajes: Dean DeBlois, Chris Sanders. Reparto: Maia Kealoha, Sydney Agudong, Zach Galifianakis, Courtney B. Vance, Amy Hill. Música: Dan Romer. Fotografía: Nigel Bluck. Productoras: Walt Disney Pictures, Rideback. Distribuidora: Walt Disney Pictures.
Parece que nunca aprenderemos… Vivimos en un bucle en el que todo es rehacer, readaptar y no dejar de alterar lo que ya fue un éxito rotundo en su momento. Otro remake, otro despropósito más, en lo que constituye una falta desconsiderada con los clásicos de animación.
Lilo y Stitch, de 2002, poseía un tono travieso, descarado, un ritmo nervioso, desgranando gags a cuál más divertido, provocando la alegría del espectador, al ritmo de las canciones de Elvis Presley. Esta nueva producción, live-action, como se define ahora a las versiones con actores, adolece de originalidad, un mero intento de autocopia.
Ciertamente, es bastante fiel, e incluso respetuosa con la original, aunque se queda en un sucedáneo sin personalidad propia. Posiblemente, los primeros veinte minutos sean lo mejor del film, luego todo se va por el desagüe de la mediocridad, a causa de algunas variaciones superficiales, que intentan proporcionarle algo más de sustancia, pero que se quedan solo en tentativa.
Es cierto que algunos personajes como Lilo, aparecen algo mejorados, si bien Stitch no convence nada, aunque al menos, conserve el espíritu ácrata inicial. Y así, la integración digital del personaje con la realidad… un intento fallido.
La fotografía no está a la altura de una producción de este nivel, ni de la factoría del ratón Mickey Mouse. Los últimos diez minutos, un caos desesperado de conectar todos los cabos sueltos, de explicar lo obvio y cerrar el círculo, no sea que alguien no haya comprendido la película.
En definitiva, un film para alimentar el proceder cíclico de la “fábrica” Disney, incluido el merchandising o comercialización descarada de excelentes productos anteriores, exprimiendo y reutilizando sin compasión el pasado nostálgico. Aunque, entre las últimas revisiones, quizá ésta sea de las más acertadas. Así, los jóvenes vivirán la ternura y emoción de la historia, y los mayores, creemos que no perdonarán los cambios, las desafortunadas variantes que la sitúan en un nivel más bajo y mucho menos divertido.








