«Nuevos ejercicios de ocultación y desinformación en el Modificado 4 del recrecimiento de Yesa»

Obras en el deslizamiento de la ladera del embalse de Yesa, en 2013. MIGUEL SANTAMARÍA/ARCHIVO
En los últimos días hemos tenido conocimiento de diversas informaciones referentes al recrecimiento de Yesa. En particular, de la voluntad manifestada por la CHE para continuar con dicha actuación, aumentando gravemente la espiral presupuestaria y asumiendo que no puede certificarse con firmeza su seguridad futura. Ante este hecho, desde la Asociación contra el recrecimiento de Yesa “Río Aragón” queremos informar a la ciudadanía de lo siguiente:
- Lo primero que llama la atención es el reconocimiento, por parte de la CHE, de su incapacidad para poder confirmar la seguridad del recrecimiento de Yesa de forma indubitable a futuro. Hemos pasado del CREEMOS que la seguridad estaría garantizada, con que concluía el Dictamen elaborado por el CICCP, en el que se asumía someter a más riesgo a la población para poder continuar con las obras, al CONFIAMOS que no se requieran más actuaciones, del presidente del organismo. Para concluir con un «ya me gustaría a mí poder certificar, pero esa es una palabra muy determinada».
- Es reseñable la profunda contradicción que se observa en el discurso de la CHE. Por una parte, afirman que «no hay movimiento significativo» y «la situación de paralización del movimiento global de la ladera no impide que puedan existir en un futuro movimientos locales […] que no afectarían a las condiciones de seguridad de la globalidad de la ladera». Pero a la par, se plantean la inversión de 47 millones de euros, durante tres años y medio, para estabilizar la ladera como una continuación del famoso «las labores de estabilización son la causa de la desestabilización», tal y como certificaron sus técnicos en el informe de la CHE del 09-01-2013. Mal se entiende una inversión de casi el 50% del presupuesto inicial para un problema que intentan vender como de menor importancia.
- La CHE vuelve a actuar de forma opaca y sin el menor atisbo de rigor técnico. Cuando solicitó la redacción de un Modificado 4 planteaba como actuaciones principales el «desplazamiento de los aliviaderos 47 metros» por haberse visto afectados en las citadas desestabilizaciones de 2013 y «asegurar la ladera derecha con relación a la presa y embalse recrecido, en cualquier circunstancia que pueda producirse durante la normal explotación del embalse». Además, todo ello se iba a realizar sin coste presupuestario, tal y como se prometió a la ciudadanía y a los agentes sociales desde los púlpitos de parlamentos autonómicos y el estatal. Ahora resulta que las actuaciones se desglosan, en un Modificado 4 sólo para los aliviaderos y por 9 millones de euros y otra actuación de epígrafe desconocido por 47 millones. Y todo ello, con un requerimiento de plazos similar a aquel con el que fue inicialmente adjudicada la obra (5 años). Una vez más se ríen de una ciudadanía engañada, entre las que hay miles de personas expuestas y amenazadas por una bomba de relojería que ha sido señalada, analizada y advertida todos estos años. A la par, intentan evitar adjudicar al recrecimiento de Yesa, al que solo asignan lo que llaman obra principal, presupuestos sobrevenidos de coste extraordinario. Todo ello para confundir a la opinión pública y que no sea conocedora de que una obra de 113 millones lleva gastados más de 400 y sin horizonte final.
- Por muchas vueltas que le den, la CHE ya no puede garantizar que el recrecimiento de Yesa vaya a tener un factor de seguridad suficientemente superior a la unidad para reconocer que el conjunto ladera-presa-infraestructura sea estable (Geoconsult, 2019), algo imprescindible si se quiere garantizar la estabilidad robusta para la obra que lleva siendo una promesa casi un cuarto de siglo. Por ello, plantean métodos observacionales basados en la velocidad de los movimientos para actuar a posteriori. Algo absolutamente inasumible para poblaciones como Sangüesa, aguas abajo. Episodios como las danas han puesto en alerta a las poblaciones sobre riesgos hidrológicos e infraestructuras como el recrecimiento que aumentan la sensación de vulnerabilidad. Esa vulnerabilidad debe ser descartada de manera radical.
- Desde 2014, en múltiples ocasiones, en distintos términos (ladera segura, equilibrio estricto, estabilidad suficiente, sin movimiento significativo, etc.) y por parte de altos responsables de la administración se ha asegurado que las laderas de Yesa son estables. A fecha de hoy constatamos que, como señalamos en cada ocasión, era mentira. Estamos a las puertas de una inversión millonaria para intentar consolidar nuevamente una ladera imposible de asegurar de forma estable y definitiva. En cada nuevo episodio rememoramos el mito de Sísifo, condenado a empujar una enorme piedra cuesta arriba por una ladera y que cada vez que estaba a punto de alcanzar la cima rodaba hacia abajo y tenía que reemprender la tarea.
- El recrecimiento de Yesa se ha convertido en un empecinamiento irracional que conlleva una tomadura de pelo para regantes, afectados y un saqueo a los contribuyentes. Es hora, como ya solicitamos en el mes de marzo, de realizar una auditoría pública y transparente del recrecimiento de Yesa que, no tenemos ninguna duda, debería acabar con una RETIRADA ESTRATÉGICA de un proyecto que hace años debió ser repensado y finiquitado.
Del creemos al confiamos. Yesa: si la fe mueve montañas, también detiene laderas.