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50 AÑOS

Abril 1975

El matadero municipal en una imagen de hace 50 años. EL PIRINEO ARAGONÉS

El próximo 25 de Julio, hará cincuenta años que el entonces Alcalde, Presidente del Excmo. Ayuntamiento, D. José Sánchez-Cruzat, inauguraba con solemnidad el Matadero Municipal de Jaca. Hoy, tras medio siglo transcurrido, le cabe a D. José constatar con satisfacción, desde su retiro hogareño, que le deseamos muy prolongado, como aquella obra fruto de los desvelos e inquietudes de su generación, ha respondido perfectamente a las esperanzas que todos pusieron en el logro de esta empresa.

Las croniquillas locales de aquel momento dirían que con motivo de esta efeméride hubo discursos, descubrimiento de lápida a los acordes de una banda de música, pastas con vino y por fin un recorrido por las flamantes naves para admirar los adelantos de la mecanización en la materia, tantos, que algún publicista de renombre lo incluiría en sus libros por ser modélica la disposición de naves y el refinamiento de detalles muy nuevos en aquel momento. En efecto, novedad suponía aquellos tornos que podía manejar un niño con poco esfuerzo; espectacular el pase automático de las canales vacunas desde los mismos a las crucetas de transporte: admirable el carril elevado y la báscula ubicada en su trayecto con dispositivo de grabado; magnífico el descargador «Edelman» etc. Todo gustó mucho a los invitados que en sus elogios comentaban el fuerte contraste que ofrecía este centro recién inaugurado con aquel vetusto y cochambroso caserón de la calle del Castellar o también llamada del Rastro, que, al desaparecer felizmente, daría salida al hoy Paseo de Oroel.

Mucho debió pesar en el ánimo del Concejo, que a la sazón presidia un sanitario, el médico don José María Campo, aquel estado de cosas como para acordar erigir un nuevo Matadero Municipal que cumpliera su función dentro de las más rigurosas normas sanitarias y técnicas conocidas, con lo que demostró tener una amplia visión del futuro demográfico y progresivo de la ciudad.

Redactó el proyecto un arquitecto de tanta autoridad como D. Francisco Lamolla, eficazmente asesorado por el Inspector Municipal Veterinario D. Clemente Serrano. Se encargó de la construcción el contratista Sr. Muiño y del montaje de instalaciones técnicas y aparatos la firma Metzger de Barcelona, especializada en la materia.

Al cumplirse este cincuentenario volvamos la vista atrás para comprobar agradecidos que el esfuerzo llevado a cabo por aquellos munícipes y el de la Ciudad que suscribió el empréstito de 250.000 pts., no fue inútil ni mucho menos, ya que la negativa de un apoyo solicitado al Estado fue como un acicate y un mérito más a reconocer en esta empresa.



Si bien hoy, esto es natural, ya no resulta este Centro tan modélico como antaño, todavía alcanza a cubrir eficientemente en poco más de media jornada de trabajo las necesidades de la población y ello con una plantilla de personal mínima que pocas veces alcanza los cuatro operarios y un auxiliar, permitiéndose llegar a cotas como las del 13 de agosto de 1973 de 3.720 kg. En contraposición anecdótica referimos que el 28 de diciembre de 1966 es en la historia del Matadero, el único día laborable que dejó de abrir sus puertas por no haber ninguna res en los encierros.

En la actualidad se están removiendo muchas estructuras en esta materia hasta el punto de que, en breve, parece ser, asistiremos a la desaparición de un porcentaje muy elevado de mataderos municipales en todo España. Hoy sufren la competencia fuerte de otros industriales y de las llamadas salas de despiece que llevan las carnes que producen, debidamente refrigeradas, a cualquier centro urbano, en perfectas condiciones. Con esto, cabe se modifique incluso la asistencia técnica y pase de lo municipal a lo empresarial, pero ello queda al margen de estas líneas.

Firmado: A. VILLACAMPA ARA
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