Fin a la sede vacante en las diócesis altoaragonesas

Pedro Aguado, recibido por el Papa Francisco, en una imagen publicada en la web de Religión Digital.
“Trataré de servir como hermano y pastor, y confío en la bondad de Dios para que el camino que hagamos juntos sea humilde y evangélico”, expresa Pedro Aguado a los diocesanos de Jaca y Huesca en su primera carta.
Las diócesis altoaragonesas de Jaca y Huesca dejan atrás la sede vacante que se mantenía tras el nombramiento de Julián Ruiz Martorell como obispo de Sigüenza-Guadalajara, en octubre de 2023. El Papa Francisco ha nombrado a Pedro Aguado Cuesta como nuevo obispo de ambas diócesis, unidas in persona episcopi, es decir, bajo la guía de un único prelado, pero conservando sus estructuras, autonomía y equipos pastorales propios.
El nombramiento, que se hizo oficial este sábado, 29 de marzo, en una rueda de prensa en el Seminario de Santa Cruz de Huesca, ha sido interpretado como un claro respaldo del Vaticano a la continuidad de las diócesis oscenses como entidades diferenciadas, disolviendo así los rumores recientes sobre una posible fusión que habría incluido también a la diócesis de Barbastro-Monzón.
Un perfil de peso en la Iglesia española
Pedro Aguado, nacido en Bilbao en 1957, es sacerdote de la Orden de las Escuelas Pías (escolapios), fundada por San José de Calasanz, aragonés de Peralta de la Sal. En la actualidad es superior general de dicha orden, cargo que desempeña desde 2009 y que ha ejercido desde Roma durante tres mandatos consecutivos. Su designación supone la incorporación de un nuevo obispo religioso al episcopado español, donde ya hay otros diez prelados procedentes de congregaciones como franciscanos, claretianos, mercedarios, cistercienses o dominicos, en línea con las preferencias manifestadas por el papa Francisco.
Conocido por su cercanía, capacidad de diálogo y experiencia educativa y pastoral, Aguado afronta ahora el reto de liderar dos diócesis marcadas por el envejecimiento poblacional, la despoblación rural y la necesidad de una presencia eclesial renovada y dinámica en el Alto Aragón. La diócesis de Jaca, una de las más antiguas de España, conserva desde el siglo XI su identidad propia, al igual que la diócesis de Huesca, ambas con un fuerte arraigo histórico, patrimonial y espiritual.
La ordenación episcopal de Pedro Aguado está prevista para el sábado 14 de junio en la catedral de la Transfiguración del Señor de Huesca, donde tomará posesión como obispo de esta diócesis. Al día siguiente, el domingo 15 de junio, se celebrará su toma de posesión en la catedral de San Pedro de Jaca.
Mensaje del administrador apostólico: acogida y gratitud
En una emotiva carta dirigida a los fieles de ambas diócesis, el administrador apostólico, monseñor Vicente Jiménez Zamora, ha expresado su “gran gozo” por el nombramiento de Pedro Aguado y ha dado gracias a Dios y al papa Francisco por el nuevo pastor. “La sucesión apostólica continúa en nuestras diócesis. Los obispos pasamos, pero Cristo, el Supremo Pastor, permanece para siempre”, ha recordado citando a san Juan Pablo II.
Jiménez Zamora ha invitado a recibir a Aguado “como a un padre, hermano y amigo”, apelando a “la nobleza de las gentes de esta bendita tierra de Aragón” y ha destacado que “nuestras iglesias, nuestras casas y nuestros corazones se abren para recibirle”.
En su carta, el administrador apostólico ha subrayado el contexto eclesial del nombramiento, que se produce en la antesala del Jubileo de 2025 y tras el Congreso de Vocaciones celebrado recientemente bajo el lema ¿Para quién soy? En ese ámbito, ha pedido oraciones por el nuevo obispo, deseándole “audacia de profeta, fortaleza de testigo, clarividencia de maestro, seguridad de guía y mansedumbre de padre”.
Primeras palabras del nuevo obispo: una Iglesia fraterna, misionera y sinodal
En su primera carta a los diocesanos, Pedro Aguado ha expresado su sorpresa y disponibilidad ante la misión encomendada: “Esta decisión fue para mí una enorme sorpresa, pero la acepté con disponibilidad, como no podía ser de otro modo”.
“Trataré de dar lo mejor de mí para responder a la encomienda que he recibido”, ha dicho, al tiempo que ha pedido paciencia y colaboración a los fieles para aprender su nuevo rol episcopal. “Tengo que aprender a ser obispo, y necesito vuestra ayuda”.
Consciente del reto pastoral que asume, Aguado ha declarado su intención de promover “una Iglesia fraterna, solidaria, misionera, corresponsable y sinodal”, centrada en el seguimiento de Jesús. Ha manifestado también su cercanía a las autoridades civiles, a las comunidades religiosas, al clero y a todas las personas implicadas en la vida diocesana, pidiendo su oración para el ministerio que está a punto de comenzar.
Un perfil consolidado en la vida religiosa y educativa
Pedro Aguado cuenta con una trayectoria de más de cuatro décadas como escolapio. Ingresó en el noviciado de la Orden de las Escuelas Pías en 1974 y fue ordenado sacerdote en 1982 en Pamplona. Ha ejercido cargos de responsabilidad a todos los niveles de su congregación: rector, formador, superior provincial y, desde 2009, superior general de los escolapios, con sede en Roma.
Su formación académica incluye estudios de Magisterio (Bilbao), Ciencias Eclesiásticas (Universidad de Navarra) y Filosofía y Ciencias de la Educación (Universidad de Deusto). Ha sido también consultor de la Congregación para la Educación Católica de la Santa Sede y ha formado parte de la Unión de Superiores Generales a nivel internacional.
Autor de varias publicaciones, entre ellas los dos volúmenes de Cartas desde San Pantaleo, Aguado se ha distinguido por un enfoque pastoral centrado en la educación integral, la espiritualidad escolapia y el trabajo en red entre comunidades.
Una nueva etapa para las diócesis altoaragonesas
La llegada de Pedro Aguado supone el inicio de una nueva etapa para las diócesis de Jaca y Huesca, caracterizada por la continuidad institucional bajo un mismo obispo y, al mismo tiempo, por el respeto a la historia, singularidad y autonomía de cada una de ellas. Un equilibrio que se mantendrá tanto en el organigrama pastoral como en las sedes catedralicias, el trabajo diocesano y la presencia social de la Iglesia en el Alto Aragón.
A partir de junio, Pedro Aguado será el rostro visible de ese doble camino eclesial, con el respaldo del Papa y la oración de los fieles como principales apoyos para su ministerio episcopal.
