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«Esta efeméride nos alerta para reconocer que sigue existiendo una identidad gitana en medio de tanta arena movediza, que ha de ser protegida y apoyada»

Día Mundial del Pueblo Gitano en Jaca, en 2023, en una imagen de archivo facilitada por el colectivo gitano del municipio.

El 12 de enero se cumplieron seiscientos años de la llegada de los gitanos a España. Con motivo de este aniversario, se han publicado diversas declaraciones en las que se subrayan las persecuciones racistas e incluso las expulsiones del pueblo gitano de nuestro territorio nacional, pero me atrevo a señalar que falta una cosa: pedir perdón.

Pedir perdón por esas injustas persecuciones y los encarcelamientos de los que han sido objeto los gitanos. Estos hechos han contribuido a crear un estado de ánimo propicio para que los gitanos hayan sido mirados con malos ojos y, en consecuencia, discriminados.

Se ha declarado el año 2025 como el “Año del Pueblo Gitano en España”. Es una ocasión propicia para adoptar una nueva mirada. Es bueno reconocer las injusticias cometidas en el transcurso de la historia porque ayuda a reconciliarnos unos con otros y a reflexionar sobre los retos históricos y culturales que todavía pesan sobre nosotros para llevar a la práctica el reconocimiento de la singularidad de este pueblo y de sus símbolos, y para consolidar los avances institucionales reconocidos por la Constitución Española de 1978. Es preciso implementar la tradición gitana en el mundo laboral, proteger el idioma gitano en los ámbitos culturales y fomentar el conocimiento de sus costumbres, que cada día son más desconocidas por las nuevas generaciones de gitanos.

El recuerdo y homenaje por el cumplimiento de los seiscientos años de presencia del pueblo gitano en España es una buena oportunidad para agradecer a las muchas personas, gitanas y no gitanas, que han dejado la vida en el surco de la promoción de los gitanos, sin haber recibido ni una palabra de aliento por su buen hacer.

Esta efeméride nos alerta para reconocer que sigue existiendo una identidad gitana en medio de tanta arena movediza, que ha de ser protegida y apoyada. Aunque es cierto que existe una cadena de unidad y promoción del pueblo gitano, muchas veces esta tiene un carácter exógeno al modo de ser gitano, influenciada por el modo de ser de la sociedad mayoritaria, en el que no tienen cabida la historia, el idioma y las costumbres del pueblo gitano.

Los ochocientos mil gitanos que viven en España son un barco cargado de vida y esperanza. De todos depende que aprendamos a auscultar la vida interna del pueblo gitano, a conocer sus intereses, inquietudes, procesos de relación y preocupaciones de cara al futuro. Y esto no se puede hacer solo con declaraciones institucionales: hacen falta medios, procesos continuados y ganas de aprender a vivir en una sociedad plural, respetuosa y culturalmente rica, en la que nos enriquezcamos los unos a los otros. La Fiesta del Pueblo Gitano, el próximo 8 de abril, debe ayudarnos a asegurar un futuro más equitativo y justo para los gitanos y para toda la sociedad.

Firmado: FERNANDO JORDÁN PEMÁN (Delegado Diocesano de Pastoral Gitana. Jaca)
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