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«Podemos emplear los fondos que se nos ofrecen en proyectos reales y sostenibles. Tenemos que promover y dar a conocer nuestra cultura, valorar nuestro patrimonio»

Interior de la torre mora de Atarés, en una imagen facilitada por el autor del artículo.

Este es un artículo de opinión que se engloba dentro de una serie de apuestas por el territorio. Con su difusión, Asamblea Canal Roya pretende mostrar otras alternativas de desarrollo para estos valles.


Unos días después de las manifestaciones que tuvieron lugar en Jaca y Zaragoza contra del proyecto de unir Astún y Formigal con una telecabina por Canal Roya, el Gobierno de Aragón, liderado por el PSOE, decidió paralizar ese descabellado proyecto al que el mundo científico y la población del territorio se había opuesto desde el principio.

Semanas después, el Gobierno de Aragón, esta vez liderado por el Partido Popular, lanzó el Plan Pirineos. En cierto modo venía a decirnos que, ya que la gente del territorio se había opuesto a aquel proyecto, el Plan Pirineos iba a sustituirlo por una lluvia de pequeños planes, diseminados por todo el valle del Aragón, con la idea de convertirlo en un estupendo “parque de atracciones”.

Dentro del denominado Plan Pirineos, por el que el Gobierno de Aragón pretendía distribuir las cantidades de los Planes de sostenibilidad turística en destino Next Generation no utilizados en la telecabina de Astún-Formigal apareció el denominado Plan de Cohesión Territorial del Valle del Aragón.

Para llevar a cabo ese plan de cohesión, con la mediación de la Mancomunidad del Alto Valle del Aragón, los ayuntamientos fueron requeridos con urgencia por la Administración autonómica para no perder los fondos Next Generation y plantearon algunos proyectos que como poco provocaron estupor y sorpresa.

El llamado Plan de Cohesión

Hoy ya en marcha, el Plan de Cohesión Territorial del Valle del Aragón supondrá, si se lleva a cabo, un impacto negativo en el territorio y un gasto de dinero en proyectos poco reflexivos, precipitados y planteados sin el asesoramiento debido. Planes que de la noche a la mañana han aparecido, sin una reflexión suficiente, en los ayuntamientos de Villanúa, Castiello, Jaca…

En la zona del valle del Aragón, entre otros, están en curso los siguientes proyectos: en Astún, la pasarela y el mirador panorámico en la cima de la Raca; en Candanchú, el tren turístico de altura para unir el Tobazo con la Tuca; en Villanúa, el mirador turístico en la Trapa, además de un 4×4 para unir el dominio Collarada, y como colofón, en Jaca, el denominado Oroel Park. Estos proyectos y algún otro, aderezados con el calificativo de “sostenibles”, se planificaron con un total de 1.690.000 euros.

Oroel Park

Oroel Park pretende crear, en “el paisaje protegido de Oroel y San Juan de la Peña”, “una ruta circular integrada en la naturaleza en torno al Parador de Oroel que tiene como objetivo el ocio familiar”. Según la concejal del Ayuntamiento de Jaca, tiene como idea convertir “ese entorno medio abandonado (sic), en un atractivo turístico de valor, potenciando su riqueza natural evidente, y faunística relativa”. Contará con dos puentes tibetanos, unas pasarelas aéreas, un castillo de madera, esculturas de animales y un dragón (Jaca Times del 11 de abril de 2024). Le faltó comentar cómo se solucionaría el problema de suministro de agua, luz y vertidos.

Los vecinos de Jaca y nuestros asiduos visitantes conocemos suficientemente lo que es el Parador de Oroel y su entorno y no creo que necesite ningún reclamo añadido. El Parador de Oroel se vende solo.  El espacio donde se quiere montar este parque de atracciones es una zona ya de por sí saturada. No hay más que acercarse cualquier día para ver que en el aparcamiento siempre hay coches, en cualquier estación del año, en cualquier mes. Ya no digamos los fines de semana y los periodos estivales, en cuyas fechas el aparcamiento llega a colapsarse. La erosión y el impacto humano en el camino que asciende a la cima de Oroel es enorme y quizás, más pronto que tarde, habrá que limitar el número de visitantes. No quiero pensar en las consecuencias si, además de la zona del Parador, se pretende afectar con ese pretendido plan a la zona boscosa limítrofe.

Sin duda, el edificio-restaurante del parador necesita alguna inversión que lo haga atractivo para que vuelva a abrirse al público, pero tendríamos que diferenciar bien cuando hablamos del edificio y de “entornos medio abandonados”. Por otra parte, es necesario dotar el aparcamiento del Parador con WC secos para evitar que la inmensa cantidad de personas que ahora lo visitan dejen sus desperdicios por el entorno. Como decía, todos estos planes que afectan al valle del Aragón tienen asignada la increíble cifra de 1,7 millones de euros.

Iglesia románica en ruinas de Larrosa, en una imagen facilitada por el autor del artículo.

Cómo podemos ofrecer otra alternativa

Para empezar, tendríamos que huir del centralismo que muchas veces criticamos cuando, desde aquí, hablamos de Zaragoza. Cuando pensamos en Jaca, debemos pensar en nuestro término municipal, en los 34 pueblos que lo integran. Al hilo de ese pensamiento, una buena alternativa sería emplear ese dinero en proyectos, también turísticos, pero con un mayor potencial de vertebración y de recuperación de patrimonio. En el entorno del valle del Aragón, tenemos edificios de alto valor arquitectónico e histórico que requerirían atención por parte de las administraciones y, en concreto, de nuestra administración local. Me refiero a la ermita de San Miguel de Abós (a la entrada de Jaca) edificio del siglo XI, convertido en su día en polvorín y que con cada año que pasa se va degradando más; la bonita y singular torre del Moro de Atarés del siglo XIII; las iglesias románicas de Bergosa, Acín, Larrosa o Cenarbe, e incluso la ermita de Nuestra Señora de Ipas, situada en el monte sobre el propio pueblo y que la vegetación y el abandono acabarán por borrar todo vestigio. Y la cercana, aunque fuera del término municipal de Jaca, iglesia de San Vicente de Aruej, en Villanúa, igualmente del siglo XI, en estos últimos años casi arruinada. Todo este patrimonio podría verse recuperado con algunas migajas de ese dinero que se reparte con el Plan de Cohesión. Podrían acometerse obras de recuperación y consolidación de estos edificios. Sin duda podrían ser un reclamo para visitas culturales, dando a conocer los orígenes del reino de Aragón y su rico patrimonio. Hablamos de un plan, que aprovechando estos fondos diversificaría la oferta, materializando rutas turísticas (Acín, Larrosa, Iguácel, por ejemplo) y vertebraría mucho mejor el territorio. El coste de estas actuaciones y consolidaciones serían muy asumibles utilizando parte de esos fondos a estos fines en vez de a proyectos de dudosa originalidad y sostenibilidad.

Podemos hablar en términos comparativos. En junio de 2024, el Gobierno de Aragón destinó 800.000 euros a la mejora y recuperación de 16 iglesias y ermitas en la provincia de Huesca: obras en tejados y cubiertas, agrietamientos de ábsides… en concreto se proyectaban actuaciones en las iglesias de Caldearenas, Torla, Canfranc y otras muchas. Con una parte de la cifra barajada para el Plan de Cohesión, que asciende a 1.690.000 euros en el caso de la Jacetania, sería más que suficiente para acometer la rehabilitación o, por lo menos, la consolidación de todos estos edificios que hemos detallado para evitar su ruina. No estamos hablando de algo imposible. Tenemos un ejemplo a seguir cercano: la recuperación que, desde hace muchos años, lleva a cabo la asociación Amigos de Serrablo, con su trabajo y empeño, en las ermitas e iglesias de Serrablo que, en su día, muchas de ellas, estaban muy deterioradas.

Podemos emplear los fondos que se nos ofrecen en proyectos reales y sostenibles. Tenemos que promover y dar a conocer nuestra cultura, valorar nuestro patrimonio. Debemos ser imaginativos si queremos diversificar y atraer turismo de calidad. Nuestros esfuerzos tienen que ir orientados a proyectos que cuenten con consenso, que sean respetuosos con el medio, que nazcan del territorio y que nos hagan sentir orgullosos de nosotros mismos.

Firmado: FERMÍN GARCÍA LÓPEZ (Asamblea Canal Roya)
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