50 AÑOS
Marzo 1975

Inauguración de los III Juegos de Invierno del Pirineo en la antigua pista de hielo. EL PIRINEO ARAGONÉS
A modo de preámbulo, permítaseme decir que si estos III Juegos de Invierno se están celebrando en este año de 1975 (que los economistas enterados han señalado como “año de crisis”), se debe, en principio, a la fe inquebrantable de un puñado de hombres entusiastas; a su esfuerzo común; a su firme deseo de dar continuidad a una obra comenzada; de seguir dándole vida y forma a un proyecto ambicioso de cara al futuro. Es, por así decirlo, ir formando a un niño que mañana, hecho hombre, empezará a andar por sí solo, emancipándose, alzándose con su propia personalidad y llegando a alcanzar la meta que se tenía programada para él, sobrepasándola incluso.
En contra de circunstancias adversas —léase falta de nieve en pistas, momento económico, etc.—, al igual que el labrador rotura yermos invirtiendo sudor, trabajo y esperanza, abona, siembra, mima, sabiendo que aquellas tierras tardarán quizá años a dar el fruto apetecido, pero consciente de que, un día, le habrán de devolver al ciento por uno sus esfuerzos iniciales. Por eso insiste una y otra vez, venciendo ajenos escepticismos, forjando la difícil cadena, eslabón a eslabón, con optimismo, hasta que, al fin, de nuevo, ¡en marcha! (…)