Exigen libertad de criterio clínico, menos burocracia y cambios en la dispensación de antibióticos para evitar perjuicios a los animales y a los titulares de las mascotas

Los equipos de las clínicas veterinarias de Jaca concentrados ante la casa consistorial. LAURA ZAMBORAÍN
Los equipos de los tres centros veterinarios de Jaca—Centro Veterinario Río Veral, Centro Veterinario Huellas y Centro Clínico Veterinario de Jaca—se concentraron este miércoles, 5 de marzo, ante la casa consistorial para mostrar su rechazo a la normativa del sistema Prevest, que regula la comunicación del uso de antibióticos en veterinaria. La protesta comenzó con el respaldo de clientes de los establecimientos y de miembros de la Protectora de Animales y Plantas Pirineos de Jaca.
Dado que no pudieron acudir a la manifestación convocada en Madrid por el colectivo Veterinarios Unidos, los profesionales de Jaca decidieron cerrar sus clínicas durante toda la jornada y visibilizar su descontento a nivel local. Esta iniciativa, que tiene un alcance estatal, cuenta con el apoyo del Consejo General de Colegios Veterinarios y de todas las organizaciones colegiales provinciales.
Las reivindicaciones del sector en Jaca
Durante la concentración, los veterinarios insistieron en que el sistema Prevest impone trabas innecesarias y sanciones desproporcionadas, dificultando su labor y afectando a la salud de los animales. Sus principales demandas pasan por tener “libertad de criterio clínico para ajustar tratamientos según la evidencia científica, sin depender de fichas técnicas obsoletas”.
Se trata también de “reducir la carga burocrática para poder dedicar más tiempo a la atención de los pacientes”, así como suministrar los antibióticos “en la cantidad exacta necesaria, evitando la interrupción de los tratamientos”.
Solicitan, además, la “eliminación de sanciones abusivas por errores administrativos en la notificación de antibióticos”, que pueden suponer hasta 90.000 euros de multa, así como la “reducción del IVA veterinario del 21%”, ya que consideran que la salud animal “no es un lujo”.
Bajo el lema “Salvar la vida de un animal no es un lujo, criminalizar a los veterinarios no es la solución”, los manifestantes denunciaron que el sistema actual les impide dispensar los antibióticos en sus propias clínicas, obligando a los propietarios a conseguirlos en farmacias. Esto, aseguran, genera retrasos en los tratamientos, ya que muchas farmacias no tienen estos medicamentos en stock y deben encargarlos.
“La salud de los animales no puede depender de la disponibilidad de estos antibióticos en una farmacia cuando nosotros, como se ha hecho hasta ahora, sí tenemos acceso inmediato a esos medicamentos”, afirmó Marga Moreno, veterinaria del Centro Veterinario Río Veral, que subrayó que los profesionales del sector están a favor de la notificación de antibióticos, pero rechazan un sistema basado en sanciones que les impide ejercer su labor con normalidad.
Asimismo, advirtieron que esta nueva normativa puede aumentar el desperdicio de medicamentos y fomentar la automedicación. “Si los propietarios tienen que comprar una caja entera de antibióticos en lugar de la dosis exacta que necesita su mascota, habrá más riesgo de que usen los sobrantes sin supervisión veterinaria o que, simplemente, los acaben tirando”, señaló.
Apoyo institucional en Jaca
El alcalde de Jaca, Carlos Serrano, acompañado por concejales del PP y de Aragoneses, recibieron a los manifestantes y expresaron su compromiso de presentar una moción en el próximo pleno municipal. En ella, se instará al Gobierno de Aragón a trasladar al Ejecutivo central la necesidad de modificar la normativa del sistema Prevest en los puntos demandados por los veterinarios.
Mientras el sector continúa sus movilizaciones a nivel nacional, los veterinarios de Jaca confían en que su protesta sirva para visibilizar los problemas específicos que esta normativa genera en ciudades pequeñas y zonas rurales. Consideran que el sistema debe reformularse para garantizar un control adecuado de los antibióticos sin perjudicar la calidad asistencial ni la autonomía profesional.
