ATLETISMO
Alodia Martínez y Carlos Gurrea lograron la victoria en categoría absoluta

Los platillos volantes, premio al mejor disfraz marciano de la San Silvestre de Villanúa. TURISMO VILLANÚA/YHABRIL MORO
Cerca de 1.400 corredores tomaron parte en la XXII edición de la San Silvestre de Villanúa, la carrera más popular por número de participantes de Aragón, solo por detrás de la de Zaragoza. Alodia Martínez y Carlos Gurrea se impusieron en la categoría absoluta, aunque lo más importante fue el ambiente de fiesta y alegría que se vivió en la localidad para despedir el año. Los disfraces, el ingenio y el buen humor presidieron la jornada que puso fin a un intenso año. Cabe destacar la presencia, entre los participantes, de Jorge Pulido, el capitán de la S.D. Huesca.
La tradicional San Silvestre unió la dilatada vocación deportiva de la localidad y el deseo de despedir el año de una manera desenfadada y divertida. Y el resultado fue una multitudinaria carrera que multiplicó por tres la población habitual del pueblo. En lo deportivo, ganó la jovencísima Alodia Martínez, en la categoría absoluta femenina, con un tiempo de 10:22; y Carlos Gurrea, en la absoluta masculina, con una marca de 9:15. En ambos casos, fueron unas carreras intensas y explosivas, que se decidieron en los últimos metros.
Alodia Martínez, de 13 años, fue la primera mujer en entrar en la línea de meta, un hito que ya logró el pasado año, lo que confirma la enorme proyección que tiene esta joven promesa. La carrera se le hizo “un poco larga y dura” porque estuvo muy disputada. “He salido intentando coger un buen ritmo, lo he mantenido y al final he tenido que apretar para aguantar la distancia”, dijo. En segunda posición llegó Blanca López-Franco, que hizo un tiempo de 10:43, mientras que la tercera plaza se la adjudicó Garazi Uribarri, con un tiempo de 11:21.
Carlos Gurrea impuso un ritmo imponente desde el principio de la carrera. Solo tres corredores pudieron seguir su estela y en los últimos metros de la larga avenida que llevaba a la línea de meta consiguió distanciarse de sus rivales. Le sacó cinco segundos al segundo clasificado, Rodrigo Azabal, y siete al tercero, Philippe Rubio. Gurrea explicó en la línea de meta que la carrera resultó “muy intensa desde el principio”. Salió “muy rápido” y enseguida se quedaron en cabeza tres corredores. “Todo se decidió en la última recta, con muy pocas diferencias”, explicó, señalando que en este tramo lo dio “todo” para hacerse con la victoria.


Podios absolutos masculino y femenino y un momento de la carrera. TURISMO VILLANÚA/YHABRIL MORO
Detrás del selecto grupo de corredores que acudieron a Villanúa a competir, se congregó una muchedumbre de participantes que solo aspiraba a cubrir los 3 km de la carrera de la manera más divertida e ingeniosa posible. Y así lo hicieron, porque, un año más, ofrecerion un catálogo de originales y divertidos disfraces que pusieron muy difícil el trabajo al jurado que debía dar el premio al mejor disfraz. En esta ocasión, se incorporaba, además, una categoría temática, la de los disfraces de marcianos, que permitieron a muchos dar rienda suelta a la creatividad en un terreno en el que la imaginación es fértil y está llena de referencias.
Los ganadores en esta categoría fueron Los platillos volantes, que portaban unos originales paraguas reconvertidos en objetos volantes no identificados. En la categoría general, el jurado dio el primer premio a Los burritos, unos peculiares corredores embutidos en unos simpáticos corceles; el segundo premio recayó en el Mago de Oz y el tercero en el grupo formado por Los Renos. No resultó una decisión sencilla, según reconocieron los componentes del jurado, porque el nivel de los disfraces fue muy alto.
El público que se congregó a lo largo del recorrido prestó la misma atención a los que competían por los triunfos y a los disfraces que vestían aquellos que, en una hilera interminable, cubrían los tres kilómetros entre saludos, vítores y carcajadas. Sin duda, en la San Silvestre de Villanúa, lo importante es la experiencia más que la marca, es un evento deportivo, pero sobre todo es un acontecimiento social, una fiesta.
Como explicó Ángel Varela, coordinador de Deportes del Ayuntamiento de Villanúa al finalizar la prueba, “la San Silvestre es una seña de identidad de la localidad y lo demuestra el hecho de que cada año quiere participar más gente y que los disfraces son más divertidos, originales y trabajados. La gente tenía ganas de venir a Villanúa y de vivir la experiencia de una carrera que es única”, aseguró.






