FÚTBOL
El Ranillas At. se impuso en el Oroel por 1-7 en la última jornada del año

Arturo, a pesar de la goleada encajada por el equipo, fue uno de los jugadores más destacados del partido, con varias intervenciones de mérito. EL PIRINEO ARAGONÉS
El Jacetano se desmoronó ante el At. Ranillas (1-7), en medio de una crisis interna que podría resolverse con la desvinculación del entrenador Jesús Puente “Chuchi” del primer equipo, según confirmó el propio técnico durante el encuentro disputado en el Oroel.
Las desavenencias surgidas entre una parte de la plantilla y el propio entrenador, y que se manifestaron abiertamente durante los días previos al partido, han llevado al equipo a una situación complicada no solo en lo deportivo, sino también en lo institucional.
El resultado de lo acontecido sobre el césped fue un reflejo del estado de abatimiento en el que se encuentra el club, con un equipo que es último en la tabla con 6 puntos (2 partidos ganados y 13 perdidos) y 51 goles encajados, más del doble que el penúltimo clasificado, la Peña Fragatina, que suma 9 puntos y 25 tantos en contra.
Para el partido ante el Ranillas At., el técnico prescindió, por motivos disciplinarios, de varios de los jugadores habituales y más experimentados, y tampoco pudo contar con otros que son normalmente titulares, bien por lesión o encontrarse de viaje. Así, se presentó una alineación prácticamente inédita y joven, con Arturo en la portería, en su primer partido como titular en las filas del Jacetano, Sergio, Luis, Josemi, Adai, Aso, Lemus, Ignacio, Bandrés, Aarón y Calle. En el banquillo, Íker, Arkaitz, Bescós, Oroel, José y Ospina; mientras que, entre los ausentes, se hallaban: Antolín, Garrido, Portaña, que no fueron convocados; Grabi Ponce, lesionado, y Joan y Pelayo, que alegaron motivos personales.
Antes de comenzar el encuentro, se guardó un minuto de silencio, decretado por la Federación Aragonesa de Fútbol (FAF), a raíz del fallecimiento de una menor en Zaragoza, que fue atropellada por un tranvía el pasado 17 de diciembre.
El enfrentamiento entre el Jacetano y el Ranillas At. empezó igualado, con una primera oportunidad para los verdirrojos por mediación de Aso, en el minuto 11, cuando su doble remate dentro del área fue rechazado en primera instancia por el portero zaragozano Hugo Sancho y luego no cogió portería, marchándose el esférico por encima del larguero, en una ocasión muy clara para marcar.
El Ranillas replicó con una jugada de ataque que se convirtió en el primer tanto del partido. Arturo, que, a pesar de los goles encajados, fue uno de los más destacados –con varias intervenciones de mérito–, detuvo un disparo a bocajarro, evitando el gol, si bien el balón cayó en los pies de Diego Ramos, que solo tuvo que empujarlo al fondo de las mallas.
Poco después, cuando transcurría el minuto 23, Ignacio se internó por la banda derecha, llegando hasta las proximidades del área; pero su remate, forzado por la salida del portero, salió desviado.
Uno de los momentos clave del encuentro fue la expulsión de Adrián Tomás, jugador visitante, alcanzado el minuto 30, circunstancia que aprovecharon los locales para conseguir igualar tras el saque de un córner, con Aso como protagonista. Antes de que acabara el primer tiempo, el equipo visitante tuvo otra buena oportunidad para volver a adelantarse en el marcador, aunque la defensa jacetana logró sacar el balón in extremis desde la línea de meta.



Clara ocasión del Jacetano en la primera parte (imagen superior), expulsión de Adrián Tomás, jugador del Ranillas At., en el minuto 30 de partido (imagen central), y tanto anotado por el delantero jaqués Miguel Aso que supuso el 1-1 en el marcador, resultado con el que concluiría el primer tiempo (fotografía inferior). EL PIRINEO ARAGONÉS
La segunda parte, que estuvo condicionada por el viento y el frío, no se pareció en nada a la primera, con un cuadro local totalmente desdibujado y que apenas inquietó la portería rival, y un Ranillas que, a pesar de contar con un jugador de campo menos, se fue al ataque y convirtió en gol prácticamente cada una de sus aproximaciones al área verdirroja.
Al menos cinco de los tantos anotados en este segundo periodo se produjeron de la misma manera: penetración en profundidad por el lateral derecho y envío al segundo palo, donde siempre aparecía un jugador libre de marca para rematar a placer. Así, los tantos fueron cayendo hasta el 1-7 definitivo: Fernandes (52), Nadal (65), Ramos (69), Mozón (77), Cubero (81) y de nuevo Mozón (89). Arturo, que poco pudo hacer para evitar la goleada, tuvo, además, varias intervenciones relevantes.
Llegado a este punto, el colegiado Unai Sabaté pitó el final del partido, unos segundos antes de que se cumpliera el tiempo reglamentado, cerrando de esta manera una última jornada del año, fría en lo meteorológico, pero también en lo anímico, con un Oroel que registró una de las entradas más flojas de la temporada.