El equipo de Siresa se alzó con la victoria en un espontáneo torneo de verano que reunió a más de 90 niños y jóvenes de Ansó, Echo, Siresa, Embún, Jasa y Javierregay

Jugadores de Siresa, Javierregay y Echo al término del torneo, en una imagen facilitada por Basilio Lope.
El fútbol, un deporte que se ha convertido en un gran espectáculo, y que a menudo está acompañado de actitudes del todo censurables, muchas veces guarda sorpresas y transmite ese espíritu originario de valores y emociones que acompaña a este y a otros deportes, bien sean de equipo o individuales.
La historia ocurrida este fin de semana en Siresa y Echo, poblaciones de Los Valles Occidentales, en la comarca de la Jacetania, merece ser contada de forma lineal, por el principio, independientemente del resultado final de un torneo surgido de manera espontánea.
De todos es sabido que el deporte juega un papel fundamental en la socialización de los niños y jóvenes, influyendo en su desarrollo social, emocional y físico, es decir, el deporte no es solo una actividad física, sino una experiencia de aprendizaje integral que contribuye de manera significativa a lograr esos objetivos.
La iniciativa de organizar un torneo de fútbol con equipos de localidades de Los Valles Occidentales surgió de un grupo de niños de Siresa, que con el visto bueno y la colaboración del Ayuntamiento Valle de Echo, se pusieron manos a la obra, explica Basilio Lope Piedrafita, que ha querido dar eco a esta “bonita” historia.
“En verano, vienen muchos niños y niñas de las ciudades a ver a sus abuelos y a disfrutar y recordar cómo vivían sus familiares en sus respectivos pueblos. Son niños que se juntan con los que viven aquí, que son los que dan vida durante todo el año para que todos podamos disfrutar de nuestros maravillosos pueblos del Pirineo”, señala.
Estos niños que residen todo el año en Siresa, de edades comprendidas entre los 10 y los 18 años, tuvieron la idea de organizar un torneo de fútbol 8 en Echo, entre equipos de los pueblos de Los Valles Occidentales. “Fue un día extraordinario, un día bonito y de convivencia entre los jóvenes y padres de los pueblos participantes, y hubo un ambiente deportivo y social estupendo”, avanza Lope, que recuerda que los padres y acompañantes pudieron acceder a las piscinas municipales para disfrutar de las instalaciones y compartir una soleada y calurosa jornada entre todas las personas de los valles que acudieron a la cita.
En el torneo, participaron ocho equipos distribuidos en dos grupos, de forma que los dos primeros de cada uno de ellos se cruzaban en las semifinales. De esta manera, en el Grupo I quedaron encuadrados los equipos de Siresa, Echo B, Ansó A y Embún, y en el Grupo II, Echo A, Ansó B, Javierregay y Jasa.
Por la mañana se disputaron los partidos de clasificación, quedando el Grupo I encabezado por Siresa, seguido de Echo B, mientras que en el Grupo II el primero fue el equipo de Echo A y en segundo lugar se clasificó Javierregay. Las semifinales se disputaron por la tarde entre Siresa y Javierregay, con victoria en la primera de ellas para los siresanos, después de un partido igualado (4-4) que se decidió en la prórroga; y en la segunda, entre Echo A y Echo B, cayó del lado del primero de ellos.
La final, que se jugó a continuación, midió las fuerzas de los equipos de Siresa y Echo A. Fue un partido muy igualado, donde Siresa estuvo por delante en el marcador hasta el último minuto, cuando los chesos consiguieron el tanto del empate, por lo que el torneo tuvo que decidirse con el lanzamiento de penaltis. La fortuna quiso que la victoria cayera del lado del equipo de Siresa, que se llevó el torneo que con tanta ilusión habían preparado.
“Han participado unos 90 niños de Los Valles Occidentales”, apunta Basilio Lope, que destaca la presencia de otros muchos niños y niñas que acudieron a presenciar el torneo y no pararon de animar a sus respectivos equipos con pancartas incluidas.
Todos los jugadores tuvieron como premio una medalla por el hecho de participar, y el campeón y subcampeón recibieron además un trofeo. “Muy bonito me pareció el detalle de los chicos de Siresa y Javierregay, que hicieron el pasillo de honor al segundo clasificado, el Echo A”, así como “el recibimiento que tuvieron los ganadores al llegar a Siresa por parte de los vecinos del pueblo, con gran animación y cánticos de ‘campeones, campeones…’, como si hubieran ganado una gran final”, añade.
“El sábado fue un gran día, en el que los niños de Los Valles Occidentales disfrutaron haciendo deporte y jugando en la piscina con unas buenas charradas entre ellos, y lo más importante, demostrando que saben divertirse con las actividades de toda la vida. Ha sido una manera de conocerse mejor para continuar organizando próximas actividades entre los pueblos del valle”, reflexiona este aficionado que ha querido dar luz a esta pequeña, pero gran historia, en torno al fútbol. “La juventud no está perdida –asegura–, porque los jóvenes tienen muchos valores que les hacen muy grandes yles ayudarán a ser muy buenas personas. Y, además, ha podido comprobarse también que, en Los Valles Occidentales, hay mucha vida”.

