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“Ambos grupos coinciden en lo esencial: tienen ganas de vivir, conservan la curiosidad, no tienen miedo a la edad y pueden seguir descubriendo cosas nuevas”

Grupo de mujeres de Jaca y de la región sueca de Småland que han compartido esta primera experiencia del proyecto La ruta de las grullas en el país nórdico, en una imagen facilitada por Inés Ponce.

Acabo de dejarlas en el tren camino a Copenhague después de cinco intensos días en la región de Småland, Suecia. Este alegre grupo de mujeres jacetanas se va con una gran sonrisa que tardará un tiempo en desdibujarse de sus rostros. La gran aventura que han experimentado, conviviendo con el grupo de mujeres suecas que las han acogido en sus hogares, ha superado con creces sus expectativas. En el equipaje traían ilusión por conocer una cultura nueva, otras mujeres, con una forma de vivir, unas costumbres y una lengua muy diferentes. Pero regresan a Jaca con la certeza de que, a fuerza de cariño y generosidad, las diferentes nacionalidades se desdibujan dando paso a la comprensión, el entendimiento y la integración. Asimismo, han podido constatar que ambos grupos coinciden en lo esencial: tienen ganas de vivir, conservan la curiosidad, no tienen miedo a la edad y pueden seguir descubriendo cosas nuevas.

Pilar, Ángela, Carmen y Nieves han podido descubrir una región sueca rica en naturaleza, llena de lagos y bosques con una exuberante flora y una variada fauna que han podido observar en la reserva natural de Draven y el parque nacional Store Mosse. El objetivo de observar a las grullas llegadas del sur se cumplió con creces, pudiendo disfrutar de sus vuelos y sus cantos en las lagunas que visitamos. Las actividades culturales han complementado las de naturaleza y los museos de Vandalorum y Bruno Mathsson en Värnamo y el de la Industria en Gnosjö han enriquecido sus conocimientos artísticos y etnográficos.

Uno de los aspectos que más les ha llamado la atención es la tranquilidad que se respira en todos los ambientes, tanto al aire libre, como en el interior de centros educativos, culturales y restaurantes que visitaron. Del mismo modo, les ha sorprendido la amplia variedad de arte de reconocidos artistas de ámbito nacional, que habían cedido sus obras al centro de bachiller de Gislaved y la variada oferta gratuita cultural, tanto de actividades como de recursos, centralizadas en el Glashuset, siendo esto una manera de apreciar el arte y de estimular la creatividad entre los jóvenes de la localidad.

La gastronomía ha sido un punto fuerte en la experiencia, pues cada día se organizaba una cena en casa de una de las anfitrionas y se degustaron platos tradicionales suecos cocinados de forma casera. El último día, incluso, celebramos, de forma adelantada, Midsommar, el solsticio de verano, que es una fecha muy importante en Suecia.

Gunilla, Barbro, Kerstin y Marianne han ido trazando un hilo invisible a lo largo de la semana, con altas dosis de cariño y hospitalidad y han logrado cohesionar este grupo femenino hispano-sueco donde ocho mujeres, que no se conocían de nada, han terminado siendo amigas.

El tren se aleja, pero La ruta de las grullas no termina aquí. En septiembre las grullas suecas volarán al Pirineo aragonés para seguir fortaleciendo estos lazos de amistad y demostrar que, a pesar de diferentes lenguas y costumbres, el entendimiento entre las personas es posible.

Firmado: INÉS PONCE

El grupo visitando Draven y compartiendo una cena en casa de Gunilla, una de las anfitrionas suecas. INÉS PONCE
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