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Los buenos profesores (Un métier sérieux, 2023)

Duración: 101 min. País: Francia. Dirección: Thomas Lilti. Guion: Thomas Lilti. Reparto: François Cluzet, William Lebghil, Adéle Exachopoulos, Vincent Lacoste. Fotografía: Antoine Heberlé. Productoras: Les Films du Parc, France 2 Cinema, Les Films de Benjamin. Distribuidora: Le Pacte.


El cineasta Thomas Lilti retrata en este film el universo de la enseñanza. Puede ser que cuando aparece una producción que aborda la docencia, nos ponga en actitud reticente, pensando que nos van a ensalzar la figura de un docente ejemplar, que se gana a sus estudiantes, y que todo lo hace bien. Eso sería en la línea de Mentes peligrosas, con Michelle Pfeiffer, con algo de copia a Rebelión en la aulas, protagonizada por Sidney Poitier. Menos mal que llevamos algún tiempo en el que se contrastan estos planteamientos con otros más osados, sin endiosar a los profesores, mostrándolos como personas, con sus defectos y virtudes. El ejemplo más claro, sería la serie Rita, con un toque gamberro, o Merlí, de producción española que, gracias a un profesor alternativo, muchos jóvenes se acercaron a la filosofía.

Con Los buenos profesores, estamos más en el segundo planteamiento, en el que un joven estudiante de doctorado y sin beca, debe plantearse trabajar como profesor sustituto en París, para intentar salir adelante. Sin experiencia, descubre lo duro que puede ser la profesión de maestro, en un sistema educativo afectado por la falta de recursos, y por el desaliento de algunos de sus compañeros, que van perdiendo vocación en cada curso escolar, no tanto por el desempeño, más bien por las trabas del sistema. Pero refleja muy bien que, a pesar de todo, existe el compañerismo del claustro de profesores, mezclando amistad con trabajo. Ellos lograrán sacar adelante al protagonista, Benjamín, incluso llegando a replantearse su vocación. Porque, si existe un aspecto notable en el film, es mostrar que esta profesión engancha a quien ni siquiera sabía que le gustaba la docencia. El protagonista, pronto se dará cuenta de que no solo basta con prepararse las clases, ni poseer conocimientos: la importancia reside en cómo darlas y desarrollarlas. Será consciente de que saber transmitir, es todo un arte. Y que captar la atención y motivar, siempre ha constituido la clave en los procesos de enseñanza y aprendizaje. En otro momento álgido, el protagonista tendrá que lidiar con actitudes violentas, creándole un dilema: expulsar al alumno, o reconducirlo. Muchas veces, los alumnos no es que fallen dentro del sistema, más bien, es éste quien ha fallado en ellos, creando alumnos rotos, que no volverán a integrarse.

Notable interpretación de François Cluzet, como profesor, quien, con más experiencia, vital y con grandes dosis de humor, sirve de sustento al film, a su continuidad, y a ser un pilar clave entre el profesorado. Apreciar el excelente trabajo de Vincent Lacoste como protagonista. Y merece especial atención la actriz Adéle Exachopoulos, que, más pronto o más tarde, dará su definitivo salto a Hollywood.

Una película totalmente recomendable, que nos permitirá reflexionar sobre la educación. Muy adecuada para ser proyectada en institutos, de manera que los alumnos comprendan todo lo que hay más allá de la figura del profesor.

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