Vicente Jiménez Zamora presidió por vez primera la procesión del Domingo de Ramos de Jaca
“Entre aleluyas, tus calles lo reciben, Jerusalén. Entre aleluyas, subido en la burreta, ¡es nuestro Rey”, reza la primera estrofa de la letra del Bolero de la Cofradía de la Burreta que entonó el Grupo Uruel de Jota en la plaza de la Catedral al término de la procesión del Domingo de Ramos.
Fueron apenas tres minutos, que se vivieron en silencio y con emoción interior por parte de los hermanos de la Cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén y las numerosas personas que se congregaron en torno al pequeño escenario donde la rondalla y el grupo de jota obsequiaron al paso de la Burreta con este sentido bolero en el que “entre aleluyas, canta Jaca” el nombre de “nuestro Rey”, en el “camino obligado” a la Pasión.
El Domingo de Ramos resultó una gran fiesta. El día acompañó, con una mañana algo fresca a primera hora, pero que fue ganando temperatura conforme avanzaron las horas. El sol animó a los jaqueses a salir a la calle y a asistir a la bendición de palmas y ramos que este año estuvo presidida por Vicente Jiménez Zamora, arzobispo emérito de Zaragoza y administrador apostólico de la diócesis de Jaca, tras el nombramiento de Julián Ruiz como obispo de Sigüenza-Guadalajara.
Sorprendió la alegría y simpatía con la que Jiménez Zamora se mostró a los fieles en la bendición de ramos y palmas, acompañado –entre otras autoridades–, por el alcalde de Jaca, Carlos Serrano, el presidente de la Junta de Cofradías, Carlos Lacadena, y el inspector jefe de la Comisaría de Jaca, Jesús Ruiz Conde, en representación de la Policía Nacional, vinculada a la Cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén.
“La fe, cuando es viva y vigorosa, es capaz de crear cultura, arte y belleza. Así ha sucedido en la ciudad de Jaca, cargada de historia, fe y religiosidad popular, con la existencia de las cofradías de Semana Santa, que han sabido representar plásticamente la fe y devoción del pueblo fiel en bellas imágenes y pasos, que expresan la religiosidad popular”, señaló Vicente Jiménez en el saludo que se recoge en el programa de la Semana Santa de este año, una apreciación que él mismo pudo sentir y comprobar personalmente en la que fue su primera comparecencia pública con motivo de esta celebración pascual.
La procesión, con el paso de la Burreta escoltado por la Policía Nacional, resultó vistosa y animada de público, que se deleitó con lo toques de la banda de bombos y tambores, ejecutados, como es costumbre, con maestría, aunando pasión y sensibilidad, delicadeza y efusividad.


Dos momentos que recogen el sentimiento de la Semana Santa entre los cofrades y las personas que acudieron a la bendición de palmas y ramos . EL PIRINEO ARAGONÉS
“Hemos cerrado el día con un diez”
El presidente de la Cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén, Carlos Lacadena, no dudó en señalar, al final de la celebración, que fue una jornada “de diez”, por el buen tiempo, “un día luminoso, precioso y con una temperatura excepcional para estar por las calles, sin excesivo calor ni tampoco frío”, y también por la participación de la ciudadanía. “Ha habido mucha gente en la plaza Biscós, antes de empezar la procesión, y también en las calles”, pero sobre todo en la catedral, donde se ofició la misa”. “No cabía nadie más”, comentó.
Uno de los momentos más emotivos para los cofrades coincidió con el canto y baile del Bolero de la Burreta por parte del Grupo Uruel de Jota, al concluir la procesión. “Hubo un silencio sepulcral, con muchas lágrimas cayendo por los ojos de los cofrades, por la emoción que se siente ante algo tan profundo”, explicó.
El pasillo que realiza la banda de bombos y tambores al paso de la Burreta al finalizar la misa, en el atrio de la catedral, es otro de los instantes más intensos para los cofrades, al igual que la exaltación de toques que se realiza en el ayuntamiento, donde se mezclan la alegría de la fiesta con la pasión con la que se vive la Semana Santa y el recuerdo a las personas queridas que ya no están con nosotros. “Hemos hecho un par de dedicatorias, por un lado, a los cofrades que no han podido salir tocando por diferentes motivos, y de una manera muy especial a Juan Pinto, vocal de la banda que no ha podido salir. Luego, se ha hecho un homenaje a los familiares de los fallecidos de todas las cofradías”, explicó Lacadena.
La jornada concluyó con la comida de hermandad, en la que participaron 81 personas, “todo un éxito”, asegura el presidente, que, a modo de anécdota, resaltó el cambio de ornamentación del paso de la Burreta.
Bolero de la cofradía de la Burreta
Entre aleluyas, tus calles lo reciben, Jerusalén.
Entre aleluyas, subido en la burreta, ¡es nuestro Rey!
Palmas y olivos, hoy levanta tu pueblo, quiere alabarte.
¡Hosana! Dios del cielo, de todos, padre; subido en la burreta, ¡es nuestro Rey!
Entre aleluyas, canta Jaca tu nombre, y una gloria a Dios.
Entre aleluyas, es camino obligado a tu pasión.
En la burreta, quisiste ser humilde y dar ejemplo preparando tu muerte en un madero.
Yo quiero acompañarte en tu pasión.
A lomos de la burreta, su triunfo Jesús proclama.
A lomos de la burreta, cantan tu nombre entre palmas, cuando un calvario te espera.
Cuando un calvario te espera, muerte que a todos nos salva.
