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En el editorial de la revista La Estela, aboga por impulsar un programa de puesta en valor y ampliación del catálogo de lugares de interés

Torre medieval de Atarés, una vieja reivindicación de la Asociación Sancho Ramírez que forma parte del patrimonio olvidado de la Jacetania. EL PIRINEO ARAGONÉS

La Asociación Sancho Ramírez, después del gran esfuerzo realizado con motivo de la edición del número 50 de la revista La Estela, vuelve con una nueva entrega de esta publicación que es referente cultural para aquellas personas interesadas en conocer el patrimonio histórico y artístico vinculado a la comarca de la Jacetania.

El editorial de la revista se centra, una vez más, en el patrimonio olvidado de nuestro territorio, un legado que, no por ser menor en cuanto a sus características arquitectónicas y estéticas, resulta menos importante y merecedor de una intervención que lo actualice y, lo más importante, lo salvaguarde para el futuro.

La Asociación Sancho Ramírez –acertadamente– reconoce que es, precisamente, la suma de todos estos elementos de nuestro patrimonio medieval lo que convierte a la Jacetania en un lugar excepcional para el estudio y disfrute del arte románico. Viene a decir que, si bien contamos actualmente con un amplio número de edificios bien cuidados, y que son fundamentales para comprender este periodo de nuestra historia, queda aún mucho recorrido para convertirnos en un ejemplo –en el ejemplo– de cómo se protege, se conserva y se aprovecha con eficacia nuestro patrimonio más singular, tanto desde el punto de vista cultural e histórico como turístico. El hecho de que edificios restaurados, reconocidos y muy visitados, convivan a poca distancia con otros que están en un preocupante estado de ruina, es señal de que algo no funciona y de que, más allá de las costosas inversiones económicas que se requieren para su conservación, necesitan, al menos, que entren en las agendas de las instituciones implicadas en su sostenimiento. Para ello, sería oportuno establecer un proyecto a medio y largo plazo, que permita ir avanzando en esta línea y convertir a la Jacetania en ese ejemplo: el paraíso del románico y el lugar a descubrir la belleza y el lenguaje que emana de unas piedras tan viejas como sólidas.

“Las grandes restauraciones en nuestra ciudad y comarca realizadas en la Catedral de Jaca, Santa Cruz de la Serós, San Juan de la Peña, Ciudadela, San Pedro de Siresa, Museo Diocesano, San Adrián de Sasabe, Santa María de Iguácel, actuaciones financiadas por el gobierno central o por el de Aragón, ya habían supuesto enormes recursos invertidos en nuestra comarca como para pedir otras restauraciones o, lo que es peor, que se consideraran innecesarias”, expone la Asociación Sancho Ramírez en el editorial del número 51 de La Estela, reclamando mayor atención hacia ese “otro patrimonio” que da a nuestro territorio “una densidad de edificios románicos y de arquitectura popular que bien podría situar a esta comarca entre las de mayor contenido de arquitectura románica del país. Pero la consolidación de todo ello está abandonada desde hace ya demasiados años”.

La Asociación Sancho Ramírez pone como ejemplo al valle leridano de Boí, que “nos deja un agravio comparativo de cómo nosotros administramos un patrimonio más extenso y tan interesante como el que allí podemos contemplar y visitar gracias a un patronato, formado por la Comarca, la Diputación de Lleida, la Generalitat y el Obispado, que permite que esa docena de templos estén restaurados, se puedan visitar todo el año con horarios amplios y que en cada uno de ellos una persona vigile, cuide y lo enseñe a los visitantes”.

La lista de patrimonio abandonado y en estado de ruina sigue desde hace años en el mismo punto, si bien el tiempo pasa y el deterioro de los edificios se hace cada vez más notorio y preocupante, recuerda la asociación. “La iglesia de Aruej y su torre medieval van desmoronándose, a pesar de que el Camino de Santiago pasa junto a ellos; las iglesias del valle de la Garcipollera, todas románicas, siguen desapareciendo; San Miguel de Abós, contemporánea a la catedral, continúa siendo una vergonzosa ruina en la puerta de Jaca; la hermosa torre medieval de Atarés sigue esperando una restauración y una debida señalización; tampoco avanzan la catalogación y señalización de las muestras de arquitectura popular que, afortunadamente, aún nos quedan”, detalla la Asociación Sancho Ramírez, que concluye reclamando “un programa de puesta en valor que muestre a los cada vez más numerosos visitantes que nos vienen a conocer la profundidad de nuestro pasado, ampliando así nuestro catálogo de lugares de interés”.

En la fotografía de portada, ábside de la iglesia románica de Larrosa, uno de los símbolos del románico del valle de la Garcipollera para el que desde hace años se reclama una intervención que lo salve de la ruina y desaparición. La imagen corresponde al pasado mes de septiembre. EL PIRINEO ARAGONÉS
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